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domingo, 30 de mayo de 2010

El enigma del rostro de Jesús


ROMA, martes 13 de abril de 2010 (ZENIT.org).- Un fascinante “misterio” envuelve el llamado "velo de la Verónica", la reliquia que muestra la imagen de Cristo. No es una “segunda” Síndone, casi en contraposición con el Lienzo turinés, sino el paño con el que, según la tradición, una mujer enjugó el rostro del Maestro durante la Pasión.

Esta es, según el periodista Saverio Gaeta, la esencia real del Rostro Santo, el finísimo velo actualmente custodiado en el santuario italiano de Manoppello.

Gaeta, jefe de redacción de Famiglia Cristiana y autor de numerosos ensayos de ámbito religioso (entre ellos la reciente biografía sobre Juan Pablo II Perché è santo), profundiza en este fascinante tema en el libro L’enigma del volto di Gesù (“El enigma del rostro de Jesús”), publicado contemporáneamente a la ostensión de la Síndone en Turín.

sábado, 21 de febrero de 2009

El Templo de Salomón. Historia y mito , de William J. Hamblin y David Rolph Seely




La apocalíptica judía, cristiana y musulmana entrelazada en torno al Templo de Salomón


Cuando en el año 70 d.C., los romanos destruyeron el Templo de Jerusalén no sólo acabaron con el orgullo de la religión judía, sino que además desencadenaron una de las aspiraciones más omnipresentes en las historia. A lo largo de este magnífico libro, los autores repasan el sentido de los santuarios de la antigüedad, para resaltar los antecedentes del Templo en el Tabernáculo revelado a Moisés, en el Monte Sinaí, que debía contener el arca de la Alianza. El Tabernáculo estaba constituido por una tienda que seccionada en dos partes, contenía una de ellas el altar para los sacrificios y la otra, se dividía a su vez en el Santo y el Sancta Sanctorum. El Santo contenía tres objetos: la mesa de los panes de la Presencia, el altar para la quema de incienso y el candelabro. Un velo separaba el Santo del Sancta Sanctorum. En éste estaba el arca de la Alianza, y en ella se custodiaban las reliquias del éxodo: las Tablas de la Ley, maná y el báculo de Aarón.


La construcción del Templo en Jerusalén, por parte de Salomón, no dejó de ser una reproducción en piedra del Tabernáculo. Desde entonces el Templo ocupó un lugar central en el la vida de Israel y sufrió sucesivas destrucciones y reconstrucciones. El Templo de Salomón, construido el 968 a.C., fue destruido por los babilonios en el 586 a.C.; el Templo de Zorobabel fue una reconstrucción del anterior en el 515 a.C. que sería desmantelado y reemplazado por Herodes en el 19 a. C. Este es el que sería destruido por lo romanos. Ante la destrucción del Templo y la diáspora judía, el pueblo de Israel desató numerosas corrientes espirituales, entre ellas la de los esenios, que sustituyeron la idea del Templo por la de la propia comunidad judía. El propio cristianismo retomaría muchas ideas templarias y, así, las iglesias cristianas, se configuraron en torno a la idea del Templo, sus rituales y esencialmente el sacrificio. El mismo Jesucristo estuvo profundamente vinculado al Templo y en el momento de su muerte se rasgó el velo del mismo. Las connotaciones de este hecho, así como otros en la vida de Jesús, como la institución de la eucaristía, son evidentes.

También el Islam tiene una relación íntima con el antiguo Templo. La primera mezquita construida por Omar en el lugar del Templo se levantó –dicen- sobre la piedra sobre la que se asentaba el Sancta Sanctorum del antiguo templo. Este lugar es el que ocupa la actual mezquita de Al-Aqsa, llamada la cúpula de la Roca. La apocalíptica judía, cristiana y musulmana está entrelazada en torno al Templo. Lo que para los musulmanes es una restauración del Templo de Salomón (la mezquita de Al-Aqsa), para los judíos es una abominación que sólo se resolverá con la restauración del Templo y sacrificio judío. Para los cristianos, este templo, su profanación y restauración, también ha de ocupar un lugar preeminente al final de los tiempos. Dejamos al lector que disfrute con este libro que, por cierto, cuenta con más de doscientas fantásticas ilustraciones.

William J. Hamblin y David Rolph Seely
El Templo de Salomón. Historia y mito.
Traducción de David Govantes
Akal
223 páginas

lunes, 14 de julio de 2008

'Las mujeres y Jesús', de Henry Froment-Meurice


No se puede encontrar nada en Cristo que sitúe a la mujer por debajo del varón.

La relación de Jesús con las mujeres es objeto de especial atención en nuestro tiempo. No sólo se ocupa de ello la “Teología feminista” sino que, de manera recurrente aparece en conversaciones y es, en fin, objeto de interés e inquietud intelectual para muchos.

El autor de este libro parte de los hechos. Es lo más razonable. Por eso indaga si los Evangelios, que nos reportan la vida de Jesucristo y son el documento por excelencia que nos permite conocerlo, tratan sólo de hombres. Es claro que no es así.

Durante toda su vida, tal como nos es narrada (y es importante señalar que sea así, porque los evangelios no recogen exhaustivamente los hechos y dichos de Jesús), aparecen numerosas mujeres.

Desde las mujeres que Mateo sitúa en la genealogía, a tantas otras como la samaritana, la mujer cananea que intercedió por su hija, la adúltera que querían lapidar, las hermanas de Lázaro, las diferentes Marías que formaban casi parte de su séquito y, sobre todo, la su Madre, a la que se dedican dos capítulos, en sus aspectos de Virgen y Madre.

Henry Froment-Meurice ha escrito un libro que parece sencillo y que, sin embargo, conforme uno lo va leyendo, descubre que está muy pensado. No sólo por el acertado tratamiento de los textos sino también por el equilibrio en los juicios y, por supuesto, por el detalle que aportan algunas historias extraídas de la literatura apócrifa o de las antiguas leyendas cristianas.

Es un libro de lectura suave que evita la polémica para centrarse en el estado de la cuestión. Pero, al hacerlo, nos mueve a fijarnos más y reflexionar sobre la especial atención que Jesús dispensó a las mujeres.

Ciertamente tuvo con ellas un trato que, ya en lo humano, iba contra las costumbres de la época. En Jesús se nos muestra como, a los ojos de Dios, hombre y mujer tienen la misma dignidad y ambos son objeto del afecto de su corazón y, por supuesto, de su redención. Nada, en Cristo, se puede encontrar que sitúe a la mujer por debajo del varón.

Es desde ese exquisito trato que Jesús dispensa a las mujeres de su tiempo que, también, debe uno acercarse a la conciencia de la Iglesia de que sólo pueden ordenarse sacerdotes los hombres.

El tema, aludido por el autor recordando las recientes enseñanzas de Juan Pablo II y Benedicto XVI, no puede abordarse desde las modernas ideologías de género, sino someterlo a la mirada global del evangelio.

Este libro nos ayuda a fijarnos en todas esas mujeres que se encontraron con Jesús a lo largo de su vida. Mirando el cuadro completo es posible entrar en una reflexión serena, en la que desaparecen las oposiciones y enfrentamientos y se observa, la misericordia condescendiente de Dios hacia todos los hombres. Un amor que es salvador y transformador.


comentario de Anastasio López extraido de forumlibertas.com

LAS MUJERES Y JESÚS
Henry Froment-Meurice
Monte Carmelo
Burgos 2007
172 páginas

sábado, 16 de febrero de 2008

JUDAS Y EL EVANGELIO DE JESÚS


El "Evangelio de Judas" se descubrió en los 70 del pasado siglo y ha tardado cerca de 30 años en llegar al dominio público y al análisis crítico. El renombrado erudito bíblico y obispo de Durham (Inglaterra) Tom Wright, dirige su atención hacia este fascinante manuscrito. Wright se pregunta qué nos dice el texto acerca del antiguo gnosticismo y del moderno entusiasmo por retomar el contacto con este movimiento. ¿Se puede afirmar que este excepcional documento ha desvelado, con una claridad no exenta de la máxima crudeza, aquello en lo que creían los gnósticos? ¿Y por qué razón algunos de los más grandes autores dentro del ámbito de los primeros cristianos rechazaron con pasión el mensaje alternativo que aducían estas personas?

Sin dejar de reconocer que se trata de un hallazgo arqueológico del máximo interés, Tom Wright sostiene que el "Evangelio de Judas" no nos dice nada del Jesucristo real ni del Judas real. Por el contrario, el entusiasmo con el que algunos lo han acogido habla más bien de la infructuosa "búsqueda de un Jesús alternativo" y demás supuestos sensacionalistas como los analizados en "El código Da Vinci" de Dan Brown.

El estudio de este antiguo escrito ha convencido a Wright de que el texto deja al descubierto, de una forma más llamativa de lo que jamás se haya conocido antes, la quiebra definitiva de la visión del mundo que pretende poner de relieve. El "Evangelio de Judas" también revela, por contraste, la irresistible y atractiva naturaleza de la verdadera fe cristiana tal como se desprende del Nuevo Testamento: la fe por la que padecieron y murieron quienes se opusieron a los gnósticos del siglo II de nuestra era cristiana.

JUDAS Y EL EVANGELIO DE JESÚS. El Judas de la fe y el Iscariote de la historia
Tom WRIGHT

INTRODUCCIÓN AL NUEVO TESTAMENTO


Esta Introducción al Nuevo Testamento presenta y sintetiza los avances de la investigación sobre la escritura del Nuevo Testamento, y reconstruye las condiciones históricas de producción de los 27 escritos neotestamentarios: ¿en qué medio fue escrito cada uno de ellos?, ¿para qué comunidad?, ¿quién fue el autor?, ¿cuál era su intención? Concebida como un manual, esta Introducción al Nuevo Testamento expone con claridad las tesis de los investigadores y valora sus resultados. Cada libro del Nuevo Testamento es objeto de un capítulo dividido en los siguientes apartados: presentación del escrito, contexto histórico de producción, composición literaria, perspectiva teológica, nuevas perspectivas, bibliografía. Esta obra de referencia será útil para todas las personas interesadas en una lectura rigurosa del Nuevo Testamento, y se presta particularmente para ser una herramienta de trabajo en un programa de formación.

INTRODUCCIÓN AL NUEVO TESTAMENTO. Su historia, su escritura, su teología
Daniel MARGUERAT (Ed.)

"Jesús" de Jose Antonio Pagola


La investigación en torno a la figura histórica de Jesús ha hecho posible la publicación de importantes y apasionantes estudios durante estos últimos años. Arrancando de la investigación más reciente y sólida, este libro nos acerca a la persona de Jesús combinando el rigor histórico con una presentación clara y asequible. El autor se esfuerza por «captar» el impacto que Jesús provocó en sus contemporáneos y lo cuenta con palabras sencillas a los hombres y mujeres de hoy. ¿Quién fue Jesús? ¿Cómo entendió su vida? ¿Qué alternativa quiso introducir con su actuación? ¿Dónde está la fuerza de su persona y la originalidad de su mensaje? ¿Por qué se le ejecutó? ¿Cómo terminó su aventura? El libro responde a estas preguntas presentando de manera apasionante a Jesús como buscador de Dios, profeta itinerante de su reino, poeta de la misericordia, curador de la vida, defensor de los últimos, amigo de la mujer, maestro de una vida diferente, creador de un movimiento renovador, ejecutado por las autoridades del templo y el representante del imperio romano, pero reafirmado y resucitado por Dios. Aportaciones de mayor interés: Ofrece un relato vivo y concreto de la actuación y del mensaje de Jesús. Informa en cada tema del estado actual de la investigación. Sitúa a Jesús en su contexto social, económico, político y religioso desde los datos más recientes. Aporta una repuesta científica a los libros de ciencia-ficción sobre Jesús. Sugiere algunas conclusiones básicas para creyentes.
Autor: José Antonio Pagola, ISBN: 9788428819404, Editorial: PPC , Precio (con IVA): 30.00 €, nº páginas: 544, Formato : 12.00X24.80, Encuadernación: Cartoné
Nota de clarificación sobre el libro "Jesús. Aproximación histórica", del teólogo español José Antonio Pagola

Presentación
1. En octubre de 2007 se publicó la primera edición de la obra del Rvdo. Sr. D. José Antonio Pagola, Jesús. Aproximación histórica, PPC, Madrid 2007, 544pp. En apenas seis meses conoció ocho ediciones, con decenas de miles de ejemplares vendidos. A su creciente difusión ha acompañado una reacción de preocupación entre muchos lectores, confundidos ante planteamientos y conclusiones no siempre compatibles con la imagen de Jesús que presentan los evangelios, y que ha sido custodiada y transmitida con fidelidad por la Iglesia desde la época apostólica hasta nuestros días. La confusión provocada por tales planteamientos hace necesaria la presente Nota de clarificación.

2. Con esta Nota no se pretende juzgar las intenciones subjetivas del Autor y menos aún su trayectoria sacerdotal. La revisión del libro que el Autor ha aceptado emprender no excluye la clarificación sobre las razones que la han hecho necesaria. De este modo respondemos a nuestra obligación de ayudar a los miles de lectores de la primera versión a hacerse un juicio de la misma conforme con la doctrina católica. Esta clarificación se centrará en algunas cuestiones de tipo metodológico y doctrinal.

3. Desde el punto de vista metodológico, tres son las deficiencias principales de la obra Jesús. Aproximación histórica: a) la ruptura que, de hecho, se establece entre la fe y la historia; b) la desconfianza respecto a la historicidad de los evangelios; y, c) la lectura de la historia de Jesús desde unos presupuestos que acaban tergiversándola. Las deficiencias doctrinales pueden resumirse en seis: a) presentación reduccionista de Jesús como un mero profeta; b) negación de su conciencia filial divina; c) negación del sentido redentor dado por Jesús a su muerte; d) oscurecimiento de la realidad del pecado y del sentido del perdón; e) negación de la intención de Jesús de fundar la Iglesia como comunidad jerárquica; y, f) confusión sobre el carácter histórico, real y trascendente de la resurrección de Jesús.

Cuestiones metodológicas

a) Ruptura entre fe e investigación histórica

4. Los escritos del Nuevo Testamento son, ciertamente, documentos de fe, pero "no [por ello] son menos atendibles, en el conjunto de sus relatos, como testimonios históricos". Los autores sagrados no se han limitado a poner por escrito sus experiencias subjetivas en torno a Jesús, ni tampoco han recreado a la luz de la Pascua una figura diferente de la que aconteció en la historia. La verdad del relato evangélico se fundamenta tanto en la asistencia del Espíritu Santo (inspiración) como en el testimonio histórico directo: Lo que hemos visto y oído, os lo anunciamos (1 Jn 1, 3). Por eso la Iglesia no ha dejado nunca de confiar en la historicidad de los relatos evangélicos: "La Santa Madre Iglesia firme y constantemente ha creído y cree que los cuatro referidos Evangelios, cuya historicidad afirma sin vacilar, comunican fielmente lo que Jesús Hijo de Dios, viviendo entre los hombres, hizo y enseñó realmente para la salvación de ellos, hasta el día que fue levantado al cielo". La historicidad del testimonio evangélico no queda alterada porque se haya realizado con "aquella crecida inteligencia" nacida de la Pascua, pues los autores sagrados, aún dejando su propia impronta, "siempre nos comunicaban la verdad sincera acerca de Jesús".

5. En la obra que nos ocupa:

- se asume acríticamente una ruptura entre la investigación histórica sobre Jesús y la fe en Él, entre el llamado "Jesús histórico" y el "Cristo de la fe", dando la impresión de que la fe carece de un fundamento histórico sólido. Ahora bien, si la fe de la Iglesia no tiene su fundamento en la historia, entonces el cristianismo deriva en ideología;

- parece sugerirse que para reconstruir la figura histórica de Jesús haya que prescindir de la fe, bien porque la lectura creyente de la historia sea simplemente una más entre otras posibles, bien porque se piense que la fe conduce a una deformación de la historia.

6. Sorprende también comprobar cómo en esta obra se citan con igual autoridad escritos canónicos y apócrifos (cf. p. ej. pp. 92-95). La consecuencia inevitable es la confusión sobre el valor histórico de las fuentes empleadas, así como la asunción acrítica del prejuicio liberal que considera la fe y su formulación (el dogma) como una adulteración del auténtico dato histórico. No podemos olvidar que la fijación del Canon tuvo como objetivo custodiar el testimonio auténtico sobre Jesús preservándolo de posteriores interpretaciones adulteradas.

La fe apostólica no inventó la historia de Jesús, sino que la custodió, convirtiéndose en la garantía de su autenticidad. El criterio para discernir, custodiar y transmitir la autenticidad de lo atestiguado fue su conformidad con la predicación de los apóstoles. Por eso, quien prescinde de la fe apostólica se cierra a una auténtica aproximación histórica a Jesús.

b) Desconfianza en la historicidad de los Evangelios

7. También son frecuentes en el libro las referencias al carácter no histórico de muchas de las escenas evangélicas (cf. p.ej. pp. 39, n.2; 206; 215, n. 12; 336-337; 349, n. 42; 363-364; 368; 377; 379; 429; 432) o a la dificultad para determinar si describen acontecimientos reales o invenciones de los evangelistas (cf. pp. 372-373). Se podría decir que, para el Autor, la desconfianza frente al dato de los evangelios es una condición para proceder con rigor en la investigación histórica. Esta desconfianza es consecuencia de la ruptura que se establece entre Jesús mismo (su vida y enseñanza) y el testimonio que sus seguidores dieron de Él (cf. p. 118, n.9).

c) Aproximación a la historia desde presupuestos ideológicos

8. La reconstrucción histórica realizada por el Autor alterna datos supuestamente históricos con recreaciones literarias inspiradas en la mentalidad actual, adoptando, además, el análisis propio de la lucha de clases para describir el entorno familiar, social, económico, político y religioso. El objetivo de esta descripción es situar la actividad de Jesús y su predicación del Reino en un horizonte preferentemente terreno. Así, al uso selectivo de los estudios utilizados en la redacción del libro le corresponde una utilización igualmente selectiva de las fuentes. Los relatos evangélicos son adaptaciones posteriores cuando desmienten la propia tesis; son históricos cuando concuerdan con ella. Así, por ejemplo, al describir el entorno familiar en el que Jesús niño creció, el Autor habla de la consideración que merecían los niños en la época y de la educación común que recibían: "A los ocho años, los niños varones eran introducidos sin apenas preparación en el mundo autoritario de los hombres, donde se les enseñaba a afirmar su masculinidad cultivando el valor, la agresión sexual y la sagacidad» (p. 45). El Autor viene a decir que en tiempos de Jesús a los niños se les educaba para ejercer "la agresión sexual", pero no indica las fuentes que le llevan a tal consideración. La sociedad de la época de Jesús es descrita con expresiones como las siguientes: desigualdad «entre la gran mayoría de población campesina y la pequeña élite que vivía en las ciudades» (p. 23), fuerte presión de los impuestos, la obligación de los campesinos hacia la élite (cf. p. 24), tributos para costear «los elevados gastos del funcionamiento del templo y para mantener la aristocracia sacerdotal de Jerusalén» (p. 25), tribunales que «pocas veces apoyaban a los campesinos» (p. 29), etc. Sobre ese panorama la predicación del Reino aparece, desde una perspectiva horizontal, como liberación de la opresión social: «la actividad de Jesús en medio de las aldeas de Galilea y su mensaje del "reino de Dios" representaban una fuerte crítica a aquel estado de cosas» (p 30); el comienzo de la actividad pública de Jesús se justifica por el deseo que tiene de anunciar a las pobres gentes que «Dios viene ya a liberar a su pueblo de tanto sufrimiento y opresión» (p. 83); «aldeas enteras que viven bajo la opresión de las élites urbanas, sufriendo el desprecio y la humillación» (p. 103); el reino de Dios consiste «en la instauración de una sociedad liberada de toda aflicción» (p. 175); «lujosos edificios en las ciudades, miseria en las aldeas; riqueza y ostentación en las élites urbanas, deudas y hambre entre las gentes del campo; enriquecimiento progresivo de los grandes terratenientes, pérdida de tierras de los campesinos pobres» (p. 181). Importa advertir que el Autor, al hablar de sufrimiento y opresión, no se refiere al pecado ni al dominio del Maligno (se indicará después qué entiende el Autor por Satán [símbolo del mal: cf. p. 98], o qué son los exorcismos y el perdón de los pecados), sino a la injusticia y al poder opresor de los poderosos de este mundo, como por ejemplo, el rey Herodes, cuyo reino está «construido sobre la fuerza y la opresión de los más débiles» (p. 179). Todo el capítulo séptimo ("Defensor de los últimos") recoge claramente esta tendencia.

2. Cuestiones doctrinales

9. El objetivo del libro Jesús. Aproximación histórica es aproximarse a la figura de Jesús desde el punto de vista histórico. El Autor desea responder a la pregunta «¿Quién fue Jesús?» (p. 5), para «saber quién está en el origen de mi fe cristiana» (p. 5).

a) ¿Quién es Jesús de Nazaret?

10. Para el Autor, el Jesús que realmente aconteció en la historia, es, ante todo, un profeta. Los capítulos 3º ("Buscador de Dios") y 11º ("Creyente fiel") son muy esclarecedores. Ciertamente, la obra comienza afirmando que «Jesús es la encarnación de Dios», el «hombre en el que Dios se ha encarnado» (p. 7). Esas afirmaciones aparecen también al exponer lo que los seguidores de Jesús, una vez resucitado, predican sobre Jesús. Pero conviene advertir que para el Autor todos estos modos de hablar de Jesús pertenecen a los discípulos, quienes, después de la Pascua, han buscado el nombre para Jesús acudiendo, unas veces, a la tradición judía, y, otras, a la terminología presente en el mundo pagano.

b) La conciencia filial de Jesús de Nazaret

11. Tan importante como determinar la autenticidad histórica del testimonio es determinar si el Jesucristo de la profesión de fe, realizada bajo la acción del Espíritu Santo, es conforme a la pretensión del Jesús que vivió en un determinado momento histórico. Si Jesús no se presentó a sí mismo como Dios y como Hijo de Dios, ni reclamó para sí la fe que reclamó para el Padre, la posterior confesión de fe de los apóstoles no fue más que una interpretación exagerada y, en cuanto tal, deformadora de su maestro, formulada a partir de una Pascua que ya no se sabe lo que es. La conciencia que Jesús tenía de sí y de su misión es inseparable de la verdad histórica contenida en la profesión de fe. Sin la verdad histórica, la profesión de fe se convierte en mito. Pues bien, el Autor escribe a este respecto: "En ningún momento [Jesús] manifiesta pretensión alguna de ser Dios... Tampoco se le condena por su pretensión de ser el 'Mesías' esperado... al parecer, Jesús nunca se pronunció abiertamente sobre su persona" (p. 379). Esta afirmación contradice el dato histórico recogido en el testimonio evangélico, custodiado y transmitido por la Iglesia apostólica. Jesús, en efecto, es Dios, sabe que es Dios y habla continuamente de ello.

12. Para el Autor, que Jesús sea Hijo de Dios es una afirmación "de carácter confesional" (p. 303) que no tiene su origen en el Jesús de la historia. La respuesta a la pregunta "¿Quién es Jesús?" "solo puede ser personal" (p. 463). Presentado Jesús principalmente como un profeta, no extraña el silencio sobre su concepción virginal, la afirmación sobre los "hermanos" de Jesús en sentido propio y real (cf. p. 43, n.11), la negación de su conciencia filial y mesiánica, la explicación meramente natural de los milagros (curaciones y exorcismos), o el vaciamiento de contenido salvífico del lenguaje sobre la muerte y la resurrección.

c) El valor redentor de la muerte de Jesús

13. El Autor afirma que el empeño fundamental de Jesús habría sido "despertar la fe en la cercanía de Dios luchando contra el sufrimiento" (p. 175). El rasgo principal de Dios mostrado por Jesús ha sido la compasión. Aunque se habla extensamente de este rasgo, en el libro la compasión no pasa de ser un sentimiento noble hacia los más desfavorecidos, pero no es, en sentido estricto, un padecer con ellos y por ellos, en favor y en lugar de ellos. Y es que, para el Autor, Jesús no dió ni a su vida ni a su muerte un sentido sacrificial y redentor (cf. pp. 350-351). Si Jesús no ha dado a su vida y a su muerte un sentido redentor, entonces también la compasión se vacía de su contenido originario.

14. En esta misma línea, la última cena se presenta como una solemne cena de despedida, con gestos simbólicos, cuya finalidad es que sus seguidores le recuerden en el futuro. Con el pan y con el vino realizó unos gestos proféticos, "compartidos por todos", convirtiendo "aquella cena de despedida en una gran acción sacramental, la más importante de su vida, la que mejor resume su servicio al reino de Dios... Quiere que sigan vinculados a él y que alimenten en él su esperanza. Que lo recuerden siempre entregado a su servicio" (p. 367).

Las palabras Haced esto en memoria mía (1 Cor 11, 24; Lc 22, 21) "no pertenecen a la tradición más antigua. Probablemente provienen de la liturgia cristiana posterior, pero sin duda ese fue el deseo de Jesús" (p. 367, n. 85) 13. La cena es para que sus seguidores recuerden siempre a Jesús. "Repitiendo aquella cena podrán alimentarse de su recuerdo y su presencia" (p. 367).

d) La redención como liberación del pecado

15. La concepción reduccionista de la obra redentora de Jesucristo se descubre también en el silencio sobre la realidad del pecado. La razón de este silencio está en la contraposición establecida entre Juan el Bautista y Jesús: la misión del primero "está pensada y organizada en función del pecado... Por el contrario, la preocupación primera de Jesús es el sufrimiento de los más desgraciados" (p. 174). Eso explica que para el Autor, Satán sea un símbolo del mal (p. 98), "la personificación de ese mundo hostil que trabaja contra Dios y contra el ser humano" (p. 98). Para el Autor, hablar de "Satán" es una forma mítica de simbolizar toda forma de mal.

16. De ello se deduce también el modo en que el Autor entiende el perdón. "A estos pecadores que se sientan a su mesa, Jesús les ofrece el perdón envuelto en acogida amistosa. No hay ninguna declaración; no les absuelve de sus pecados; sencillamente los acoge como amigos" (p. 205). La conversión es irrelevante (porque "el perdón es gratuito") y las "declaraciones" de perdón de los pecados por parte de Jesús, no se consideran auténticas, porque en esas fórmulas «Dios aparece como un "juez"» (p. 206), y no es eso lo que Jesús revela con su "perdón-acogida". Jesús habría practicado un "perdón-acogida", pero no un "perdón-absolución". Por más que se hable de acogida, al final el Autor se aproxima más a una "acogida impuesta", que hace irrelevante la respuesta libre del hombre.

e) Jesús y la Iglesia

17. Según el Autor, Jesús no tuvo intención de crear un grupo organizado y jerárquico, sino que quiso poner en marcha un movimiento de hombres y mujeres, salidos del pueblo y unidos a él, "para que ayuden a los demás a tomar conciencia de la cercanía salvadora de Dios" (p. 269). Jesús ve a todos sus seguidores como una familia (cf. p. 290). Nadie ejercerá en su grupo un poder dominante. Tampoco hay diferencias jerárquicas entre varones y mujeres (cf. pp. 291-292).

f) La resurrección de Jesús

18. Al presentar la resurrección de Jesús, el Autor, aunque afirma que es un hecho histórico y real, interpreta esta historicidad en un sentido que no es conforme con la enseñanza de la Iglesia, pues la entiende como algo que acontece en el corazón de los discípulos. Tampoco es conforme con la fe de la Iglesia su modo de entender la resurrección del cuerpo de Jesús y su explicación de la continuidad entre el cuerpo crucificado y muerto, y el resucitado (cf. p. 433). Aunque afirma que la resurrección es algo que le pasa a Jesús, se niega la referencia a su cuerpo real y se explica como la convicción de los discípulos de que "Dios le ha llenado de vida", sin que se explique qué quiere decir con eso.

3. Conclusión

19. Teniendo en cuenta cuanto se lleva dicho, se puede afirmar que el Autor parece sugerir indirectamente que algunas propuestas fundamentales de la doctrina católica carecen de fundamento histórico en Jesús. Este modo de proceder es dañino, pues acaba deslegitimando la enseñanza de la Iglesia al carecer -según el Autor- de enraizamiento real en Jesús y en la historia. En el libro no se quiere negar esa enseñanza pero, de hecho, se muestra infundada.

20. En el origen de las cuestiones señaladas se encuentran dos presupuestos que condicionan negativamente la obra: la ruptura entre la investigación histórica de Jesús y la fe en Él, y la interpretación de la Sagrada Escritura al margen de la Tradición viva de la Iglesia. El Autor parece dar a entender que, para mostrar la historia se debe dejar de lado la fe, logrando como resultado una historia que es incompatible con la fe. El problema no está sólo en pensar que se debe prescindir de la fe para saber históricamente quién fue Jesús (éste es un prejuicio erróneo mantenido también por numerosos exegetas que se dicen católicos), sino sobre todo -dado que el libro quiere ser una "aproximación histórica"- en reconstruir una historia, a partir de un uso arbitrario de los evangelios, que resulta incompatible con la fe. Si el "Jesús histórico" que muestra el Autor es incompatible con el Jesús de la Iglesia, no es porque ésta haya inventado, con el pasar del tiempo, a un Jesús diferente del que aconteció, sino porque la "historia" que se propone es una historia falseada, aunque ésa, ciertamente, no sea su intención. El Autor se sirve en esta obra de investigaciones que mayoritariamente se encuentran fuera de la Tradición, tanto por sus presupuestos metodológicos (asumidos acríticamente), como por sus conclusiones. Los resultados a los que llega son la derivación lógica de su punto de partida.

21. La rápida difusión de la obra Jesús. Aproximación histórica demuestra que, junto a los aspectos deficientes señalados, posee otros positivos que hacen agradable su lectura. En una presentación histórica sobre la figura de Jesús es deseable que se armonice el rigor científico con el lenguaje sencillo y divulgativo. Sin embargo, cuando la apariencia de rigor oculta deficiencias metodológicas y doctrinales, la fluidez literaria causa confusión y siembra dudas. El fin de esta Nota no es otro que despejar la confusión y las dudas, y reiterar con el autor de la Carta a los Hebreos: Ayer como hoy, Jesucristo es el mismo y lo será siempre. No os dejéis seducir por doctrinas varias y extrañas. Mejor es fortalecer el corazón con la gracia que con alimentos que nada aprovecharon a los que siguieron ese camino (Hb 13, 8- 9).

Nota de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe publicada con la autorización de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española en su CCIX reunión (Madrid, 18 de junio de 2008).

sábado, 17 de noviembre de 2007

La Pasión de nuestro Señor Jesucristo


Autor: Federico Suárez

Crónica completa de la Pasión de Jesús, que el autor construye con un lenguaje preciso y claro, ensamblando los distintos relatos evangélicos en una secuencia ágil y sin fisuras. Junto a cada escena, aporta un comentario.

Cód.: 140209 ISBN: 978-84-321-3001-4
12,5X19,0 cms. 272 págs. Rústica
€ 13.80 con IVA 13.27 sin IVA
EDICIONES RIALP

Encontrar a Jesucristo


Autor: D.J. Lallement

Selección de meditaciones, conferencias y entrevistas del autor que explican, en un tono divulgativo y claro, algunas verdades centrales de la doctrina católica.

Cód.: 140208 ISBN: 978-84-321-2947-6
12,5X19,0 cms. 296 págs. Rústica
€ 15.30 con IVA 14.71 sin IVA
EDICIONES RIALP

Jesús de Nazaret


Los cuatro relatos evangélicos son la fuente más importante para conocer la historia de Jesús de Nazaret. Este libro tiene como fin introducir gradualmente al lector en el misterio inagotable de Jesús. Escrito dentro de la Tradición y de las enseñanzas de la Iglesia, se ofrece con la idea de que su lectura sea una ocasión de reemprender una labor de descubrimiento espiritual que continúa siempre.

Autor : José Morales
Ediciones RIALP

Cód.: 140221 ISBN: 978-84-321-3436-4
12,5X19,0 cms. 280 págs. Rústica
€ 13.00 con IVA 12.50 sin IVA

http://www.rialp.com

domingo, 2 de septiembre de 2007

Vida y Misterio de Jesús de Nazaret.



«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Hace dos mil años un hombre formuló esta pregunta a un grupo de amigos y la historia no ha terminado aún de responderla. ¿Quién es este hombre por quien tantos han muerto, a quien tantos han amado hasta la locura y en cuyo nombre se han hecho también –¡ay!– tantas violencias? Desde hace dos mil años su nombre ha estado en boca de millones de agonizantes, como una esperanza, y de millares de mártires, como un orgullo. Y también –¡ay!– ¡cuántos han sido obligados a creer en él con riesgo de sus vidas, cuántos tiranos han levantado su nombre como una bandera para justificar sus intereses o sus dogmas personales! ¿Quién es, pues, este personaje que parece llamar a la entrega total o al odio frontal, este personaje que cruza de medio a medio la historia como una espada ardiente y cuyo nombre -o cuya falsificación- produce frutos tan opuestos de amor o de sangre, de locura magnífica o de vulgaridad ¿Quién es y qué hemos hecho de él, cómo hemos usado o traicionado su voz, qué jugo misterioso o maldito hemos sacado de sus palabras? ¿Es fuego o es opio? ¿Es bálsamo que cura, espada que hiere o morfina que adormila? ¿Quién es? Las respuestas de este libro no nos muestran un fenómeno cultural de la humanidad. Ponen en juego toda nuestra existencia.


José Luis Martín Descalzo ha cumplido una promesa que se hizo a sí mismo cuando al morir Bernanos leyó que este autor se fue al otro barrio con el deseo de haber escrito una vida de Cristo. Con este bello libro demuestra cómo es posible aunar amor y sabiduría, precisamente gracias a la pasión, una pasión llamada Jesús (Pedro Miguel Lamet). Magnífico trabajo sobre la vida y la doctrina del Señor, lleno a la vez de unción -que se le nota- y de erudición -que disimula con su buen estilo y su modestia-. Recomendable para todos. Se bebe como agua fresca y caldea como vino fuerte. (Alberto Iniesta). San Pedro exhorta a los primeros cristianos a dar la razón de su esperanza. Ésta es la razón, a mi juicio, por la que J. L. Martín Descalzo ha escrito Vida y misterio de Jesús de Nazaret, que es, no lo dudo, la obra de su plenitud como escritor, como poeta y, sobre todo, como creyente en Cristo. Para todos -cristianos y no creyentes- puede ser el libro de Martín Descalzo una invitación a la esperanza (Vicente Enrique y Tarancón).

http://www.sigueme.es/jlmartindescalzo/tituloscol-martin.asp

50 Preguntas sobre Jesús


A lo largo de la historia, creyentes y no creyentes no han dejado de buscar información sobre Jesús de Nazaret, sobre su existencia y personalidad. Ciertos descubrimientos arqueológicos también han despertado la curiosidad del gran público. Si a eso unimos las interpretaciones sensacionalistas sobre Jesús, los apóstoles o María Magdalena, la necesidad de dar respuesta a esas cuestiones se hace cada vez más urgente. Ésa es la intención de este libro.
Autor: Juan Chapa, Año de edición: 2006, Editorial: Rialp, páginas: 176

Jesús de Nazaret. La verdad de su historia.


Jesús de Nazaret. La verdad de su historia es un libro escrito por el P. Juan Antonio Martínez Camino, Secretario General y Portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE).

En las 191 páginas del libro, en formato pregunta-respuesta, el autor presenta a Jesús de Nazaret de una manera sencilla y fácil de leer, pero suficientemente explicada y fundada. Para ello, se plantean dos grandes interrogantes: Cómo conocemos a Jesús de Nazaret y qué conocemos de su historia verdadera. Estas dos grandes cuestiones se desentrañan a su vez en 153 preguntas más pequeñas. Con sus respuestas, el autor facilita al lector un conocimiento accesible de Jesucristo.

Además, en torno a estos dos grandes interrogantes, se estructura este libro, como si se tratara de dos capítulos. El primero, ¿Cómo conocemos a Jesús de Nazaret? se divide a su vez en otras tres partes: Los testigos: Jesús y la Iglesia; los escritos: Jesús y el Nuevo Testamento; y la historia: Jesús y los historiadores. En el segundo ¿Qué conocemos de la historia verdadera de Jesús de Nazaret?, repasa su historia desde el nacimiento a la pasión y la resurrección. El final: pasión y resurrección; el comienzo: nacimiento y familia; la luz: bautismo, tentación y transfiguración; los hechos: milagros y elección; y los dichos: la felicidad de la salvación de Dios, son los temas que aborda en esta segunda parte del libro. Jesús de Nazaret. La verdad de su historia se completa con una introducción, una bibliografía y el índice general de las 153 preguntas.

El P. Juan Antonio Martínez Camino nació en 1953 en Santa Cruz de Marcenado-Siero (Asturias). Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Valladolid y en Teología por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid. Es Doctor en Teología por Sankt Georgen de Frankfurt. Fue profesor de Teología Sistemática en la Universidad Pontificia Comillas de Madrid. Llamado a la Universidad Gregoriana de Roma, actualmente es catedrático de Cristología en la Facultad de Teología San Dámaso, en Madrid.

En la CEE fue el Director del Secretariado de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe, desde 1993 a 2001. Desde junio de 2003 es su Secretario General y Portavoz.

Rabí Jesús de Nazaret



Aún hay personas que se preguntan si existió realmente Jesús. Por sorprendente que parezca se ponen más objeciones a la existencia de ese hombre que se decía Dios que a otros personajes de la antigüedad. El tema es aún más grave porque existe más información sobre Jesús de Nazaret que sobre otras personas cuya existencia nadie cuestiona. Lógicamente el tema no es sólo de crítica histórica sino que, siempre, subyace una posición ideológica previa que es la que acaba imponiéndose.

Ese hecho no debe hacernos olvidar, sin embargo, que la confesión de Jesús como Mesías Salvador no invalida la investigación. Podríamos conformarnos con lo que nos enseña la Iglesia. Pero las distintas ciencias históricas nos ayudan también a conocer su existencia.

Francisco Varo en este ensayo realiza un importante esfuerzo por sintetizar los resultados de la investigación actual sobre la existencia histórica de Jesús. En primer lugar nos hace una buena presentación del país en que vivió. La geografía, las clases sociales, un poco de historia, las gentes, los idiomas… abren el libro. Realmente ofrece información útil, bien estructurada y que nos permite una panorámica completa de la Palestina del siglo I.

A continuación, en un apartado más interesante si cabe, nos habla de la educación que podía recibir un niño judío. Podía ser la que tuviera Jesús. Es muy probable. Y en varios capítulos desglosa la singularidad de Jesús como Rabí. De entrada, a diferencia de lo que era costumbre, no le eligen los discípulos a él, sino que llama a los que quiere, y encima les indica que el seguimiento va a ser exigente. Cierto que hay paralelismos entre la forma de explicar parábolas Jesús y otros rabinos. Pero también hay diferencias muy singulares. Además, Jesús explica los mandamientos de una forma nueva, contraponiendo lo que habían oído sus oyentes con lo que él les enseñaba. El autor no omite el controvertido tema de los milagros y expulsión de demonios que los Evangelios atribuyen a Jesús. Es más, señala que algunas palabras de Jesús no resultarían comprensibles en ausencia de esos hechos sobrenaturales.

Acertadamente el autor se detiene en la explicación de la Pascua judía y, basándose en las fuentes hebreas y romanas, reconstruye lo que pudo ser la pasión y muerte de Jesús así como su sepultura.

A partir de ahí, después de un camino ceñido totalmente a las exigencias de la ciencia histórica, se nos plantea el hecho de la resurrección. Es verdad que no hay experiencia directa de ese acontecimiento, pero no es menos cierto que el impacto producido en los apóstoles y discípulos del Nazareno crucificado, nadie es capaz de explicarlo sino es por un hecho extraordinario. Ahora bien, reconocer que Jesús es Dios no es nunca el resultado de una investigación, por rigurosa que sea, sino algo posible con el auxilio de la gracia. Acertadamente también, después de esos últimos capítulos el autor trata de la Virgen María. El misterio de la Madre se ilumina a través del Hijo, de ahí que sea bueno reservarla para el final en el itinerario metodológico escogido.

Este libro es apologético, en el mejor sentido de la palabra. Servirá para disipar fantasmas en los que tienen fe y a veces dudan por cualquier argumento, por lo general poco solvente. Pero es también una preciosa introducción para conocer a Jesús. Francisco Varo nos advierte de que no es una biografía al uso. Se lo agradecemos, porque gracias a eso tiene también muchos otros valores añadidos que recomiendan su lectura.

David Amado

lunes, 27 de agosto de 2007

“Jesús de Nazaret”, el libro del Papa


El próximo 28 de agosto saldrá a la venta la esperada edición española de «Jesús de Nazaret», el libro de Joseph Ratzinger-Benedicto XVI.

Una vez aprobada por el Vaticano la traducción al castellano de la obra, “La Esfera de los Libros” realizará un gran lanzamiento, con una tirada inicial de 50.000 ejemplares, una cifra muy importante para el mercado de la no ficción en España.

Jesús de Nazaret es la primera parte de una obra que constará de dos volúmenes. En este primer volumen se analiza la vida pública de Jesús, desde el bautismo en el Jordán hasta la transfiguración, cuando los discípulos Pedro, Santiago y Juan vieron cómo «su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz» (Mateo, 17), y cómo aparecían junto a él los profetas Moisés y Elías.

«El libro, de 448 páginas, es fruto de la experiencia, personalísima, del sutil teólogo llamado a convertirse en el sucesor de San Pedro», explica La Esfera. «Por un lado, se trata de un texto pastoral en el que, a través de un extraordinario comentario del Evangelio, se ofrece una introducción a los principios del Cristianismo que permite al lector implicarse en el tema y dejarse tocar por el mensaje de Jesús --aclara el comunicado--. Por otro, la obra constituye un ensayo que conserva el tejido rigurosamente científico característico de los escritos y discursos de Ratzinger como teólogo».

«Las inquietudes pastorales y los excepcionales conocimientos teológicos del Papa se unen para determinar el asunto central de la obra: la convicción de que para entender la figura de Jesucristo es necesario partir de su unión con el Padre», dice la editorial. «El método histórico-crítico resulta indispensable para llevar a cabo una exégesis seria y ha desvelado gran cantidad de materiales y de conocimientos que facilitan la reconstrucción de la figura de Jesús con una profundidad impensable hasta hace unas décadas», indica.. «Pero sólo la fe permite entender que Jesús es Dios --reconoce la nota--. Si se leen a la luz de esta convicción, los textos sagrados descubren --en toda su complejidad, pero también con total nitidez-- un camino y una figura que son dignos de fe. Para Ratzinger, fe e investigación crítica son complementarias, no antagonistas, y el Jesús de los Evangelios es el Jesús histórico».

El libro del Papa también amplía la mirada sobre la realidad actual. De la meditación sobre las tentaciones de Jesús surge una enseñanza que pone en guardia a los hombres ante la engañosa ilusión de que los problemas del mundo pueden solucionarse atendiendo sólo a los aspectos materiales, como prometía el marxismo.
«La reflexión sobre el contenido de la misión de los apóstoles sirve de punto de partida para hacer una llamada acerca de lo que hoy “está en el aire”, de esa “atmósfera anónima” que pretende que a los cristianos les parezca insensata su propia fe, de los «envenenamientos» del tema espiritual que son una amenaza para la dignidad humana».

Finalmente, la pregunta «¿Y quién es mi prójimo?» (Lucas, 10), planteada por la parábola del buen samaritano, se convierte en el punto de partida para reflexionar sobre las responsabilidades del colonialismo y los errores de Occidente en el Tercer Mundo, o sobre la alienación del ser humano, pese a vivir en la abundancia de los bienes materiales.