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domingo, 30 de mayo de 2010

El lienzo de Manoppello: el rostro maravillosamente humano de Dios


Entrevista a Paul Badde, autor de “L'autre suaire”


ROMA, lunes 17 de mayo de 2010 (ZENIT.org).- Además de la Sábana Santa que se exhibe en Turín hasta el 23 de mayo, otro lienzo, más pequeño, que representa el rostro de Cristo, se conserva en el santuario de Manoppello, pequeña localidad italiana de los Abruzzos.


El periodista alemán Paul Badde, corresponsal en Roma del periódico Die Welt desde el año 2000, ha investigado durante varios meses sobre el “secreto de Manoppello”.


Se ha preguntado de dónde procede este lienzo, cómo se formó esa imagen, si podría ser el velo de la Verónica y sus vínculos con la Sábana Santa.


Y ha publicado el resultado de sus investigaciones en un libro titulado L'autre suaire (El otro lienzo, n.d.t.), publicado en francés por Editions de l'Emmanuel - Editions du Jubilé.


El mismo Benedicto XVI peregrinó a Manoppello en septiembre de 2006, realizando la primera visita de un papa a este santuario.


Recientemente, en el editorial dedicado a la visita de Benedicto XVI a Turín para la ostensión de la Sábana Santa, el director de la Oficina de Información de la Santa Sede, el padre Federico Lombardi, SI, evocó estas “imágenes que la tradición acredita como vías preciosas para entrever” el rostro de Cristo, “en Manoppello o en Turín”.


ZENIT entrevistó a Paul Badde sobre la investigación que ha llevado a cabo y sobre las conclusiones a las que ha llegado.

Sábana Santa: respuestas a preguntas frecuentes


TURÍN, sábado, 22 mayo 2010 (ZENIT.org).-Al concluir el 23 de mayo la exposición de la Sábana Santa que desde el10 de abril ha recibido unos dos millones de peregrinos, ZENIT responde a algunas de las preguntas más frecuentes que plantea este "icono" impreso con sangre, como dijo Benedicto XVI al venerar el sagrado lienzo el 2 de mayo en la catedral de Turín.

“Mirar la Síndone significa dejarse mirar por el Señor”

TURÍN, martes 25 de mayo de 2010 (ZENIT.org).- Este domingo finalizó la Solemne Ostensión de la Sábana Santa del 2010.

El recorrido para la veneración de los fieles permaneció abierto desde las 13 horas, y la puerta central de la catedral se cerró a las 14 horas.

A las 16 horas, empezó la celebración eucarística de clausura, presidida por el cardenal Severino Poletto, arzobispo de Turín y custodio pontificio de la Síndone, y en la que concelebraron los obispos del Piamonte.

ZENIT ha hablado sobre los signos característicos de esta celebración de clausura y sobre la relación entre Sábana Santa y liturgia con Paolo Tomatis, director de la oficina litúrgica de la archidiócesis de Turín.

El enigma del rostro de Jesús


ROMA, martes 13 de abril de 2010 (ZENIT.org).- Un fascinante “misterio” envuelve el llamado "velo de la Verónica", la reliquia que muestra la imagen de Cristo. No es una “segunda” Síndone, casi en contraposición con el Lienzo turinés, sino el paño con el que, según la tradición, una mujer enjugó el rostro del Maestro durante la Pasión.

Esta es, según el periodista Saverio Gaeta, la esencia real del Rostro Santo, el finísimo velo actualmente custodiado en el santuario italiano de Manoppello.

Gaeta, jefe de redacción de Famiglia Cristiana y autor de numerosos ensayos de ámbito religioso (entre ellos la reciente biografía sobre Juan Pablo II Perché è santo), profundiza en este fascinante tema en el libro L’enigma del volto di Gesù (“El enigma del rostro de Jesús”), publicado contemporáneamente a la ostensión de la Síndone en Turín.

jueves, 1 de abril de 2010

¿Dónde están las reliquias de la Pasión?

Un silencio revelador es el que se hace en torno a todas las reliquias que se conservan de la Pasión. ¿Quien se ha enterado de su existencia o ha recibido la sugestión de visitarlas y venerarlas con piadoso amor?

La cristiandad cuenta con decenas de ellas. Todas son testimonios ciertos de la veracidad histórica de los Evangelios y obligan - forzosamente - a darles aceptación. Cosa aparte es la rebelión a la consecuencia que ello implica, esto es, la suprema virtud y verdad que de ellos emana y la necesidad de seguir a Cristo a riesgo de la condenación eterna.

Examinemos, en tanto, el glorioso panorama que nos ofrece la Santa Iglesia, Maestra infalible de la Verdad y depositaria de tan ricos dones.

martes, 30 de diciembre de 2008

La auténtica historia del 25 de diciembre



Muchos cristianos creen que el cristianismo celebra el nacimiento de Cristo el 25 de diciembre porque los padres de la Iglesia se apropiaron de la fecha de un festival pagano. Casi nadie da importancia a este hecho, excepto algunos grupos marginales de evangélicos americanos, que parecen interpretar que ello convierte a la Navidad en un festival pagano.


Sin embargo, resulta interesante saber que la opción del 25 de diciembre es el resultado de los intentos realizados por los primeros cristianos para averiguar la fecha de nacimiento de Jesús, basándose en cálculos de calendario que nada tenían que ver con los festivales paganos.


Fue más bien al contrario, ya que el festival pagano del "Nacimiento del Sol Invicto", instituido por el emperador romano Aurelio el 25 de diciembre de 274, fue casi con toda certeza un intento de crear la alternativa pagana a una fecha que ya gozaba de cierta importancia para los cristianos romanos. Así pues, "los orígenes paganos de la Navidad" son un mito sin fundamento histórico.


Un error


La idea de que la fecha fue sacada de los paganos se remonta a dos estudiosos de finales del siglo XVII y principios del XVIII. Paul Ernst Jablonski, un protestante alemán, pretendía demostrar que la celebración del nacimiento de Cristo el 25 de diciembre era una de las muchas "paganizaciones" del cristianismo que la Iglesia del siglo IV había adoptado, como una de las muchas "degeneraciones" que habían transformado el cristianismo apostólico puro en catolicismo.


Dom Jean Hardouin, un monje benedictino, intentó demostrar que la Iglesia católica había adoptado festivales paganos para fines cristianos sin paganizar el Evangelio. En el calendario juliano, creado en el año 45 a.C. bajo Julio César, el solsticio de invierno caía en 25 de diciembre y, por tanto, a Jablonski y a Hardouin les pareció evidente que esa fecha debía haber contenido obligatoriamente un significado pagano antes de haber sido cristiano.
Pero en realidad, la fecha no había tenido ningún sentido religioso en el calendario festivo pagano en tiempos anteriores a Aurelio, y el culto al sol tampoco desempeñaba un papel importante en Roma antes de su llegada.


Había dos templos del sol en Roma. Uno de ellos (mantenido por el clan en el que nació o fue adoptado Aurelio) celebraba su festival de consagración el 9 de agosto, y el otro el 28 de agosto. Sin embargo, ambos cultos cayeron en desuso en el siglo II, en que los cultos solares orientales, como el mitraísmo, empezaron a ganar adeptos en Roma. Y en cualquier caso, ninguno de estos cultos, antiguos o nuevos, tenían festivales relacionados con solsticios o equinoccios.
Lo que ocurrió realmente fue que Aurelio, que gobernó desde el año 270 hasta su asesinato en 275, era hostil hacia el cristianismo, y está documentado que promocionó el establecimiento del festival del "Nacimiento del Sol Invicto" como método para unificar los diversos cultos paganos del Imperio Romano alrededor de una conmemoración del "renacimiento" anual del sol. Lideró un imperio que avanzaba hacia el colapso, ante las agitaciones internas, las rebeliones en las provincias, el declive económico y los repetidos ataques por parte de tribus germanas por el norte y del Imperio Persa por el este.


Al crear esa nueva festividad, su intención era que el día 25, en el que comenzaba a alargarse la luz del día y a acortarse la oscuridad, fuera un símbolo del esperado "renacimiento" o eterno rejuvenecimiento del Imperio Romano, que debía ser el resultado de la perseverancia en la adoración de los dioses cuya tutela (según creían los romanos) había llevado a Roma a la gloria y a gobernar el mundo entero. Y si podía solaparse con la celebración cristiana, mejor aún.


Una consecuencia


Es cierto que la primera prueba de una celebración cristiana en 25 de diciembre como fecha de la Natividad del Señor se encuentra en Roma, algunos años después de Aurelio, en el año 336 d.C., pero sí hay pruebas del Este griego y del oeste latino donde los cristianos intentaban averiguar la fecha del nacimiento de Cristo mucho antes de que lo empezaran a celebrar de una forma litúrgica, incluso en los siglos II y III. De hecho, las pruebas indican que la atribución a la fecha de 25 de diciembre fue una consecuencia de los intentos por determinar cuándo se debía celebrar su muerte y resurrección.¿Y cómo ocurrió todo esto? Parece haber una contradicción en la fecha de la muerte del Señor entre los Evangelios Sinópticos y el Evangelio de Juan. Los sinópticos la situarían en la Pascua de los judíos (después de la Última Cena la noche anterior), mientras que Juan la describiría en la Víspera de la Pascua, en el momento en que los corderos eran sacrificados en el Templo de Jerusalén para el ágape que tendría lugar después de la salida del sol ese mismo día.


La solución a esta cuestión implica contestar a la pregunta de si la Santa Cena fue un ágape pascual o una cena que tuvo lugar un día antes, lo cual no estudiaremos aquí. Basta con decir que la primitiva Iglesia siguió a Juan y no a los sinópticos y, por tanto, creyó que la muerte de Cristo había tenido lugar el 14 Nisán, de acuerdo con el calendario lunar judío.


Por cierto, los estudiosos modernos se muestran de acuerdo con que la muerte de Cristo podría haber tenido lugar en el año 30 o en el 33 d.C., ya que éstos son los únicos años de esa época en los que la Vigilia de Pascua podían haber caído en viernes. Las posibilidades son, por tanto, el 7 de abril del 30 o el 3 de abril del 33.


Sin embargo, dado que la Iglesia primitiva fue forzosamente separada del judaísmo, entró en un mundo de calendarios distintos y tuvo que instaurar sus propios momentos para celebrar la Pasión del Señor, en parte también para independizarse de los cálculos rabínicos de la fecha de Pascua. Por otra parte, como el calendario judío era un calendario lunar que constaba de 12 meses de 30 días cada uno, cada pocos años debía añadirse un mes decimotercero por un decreto del Sanedrín, para mantener el calendario sincronizado con los equinoccios y los solsticios, así como para evitar que las estaciones se fueran "desviando" hacia meses inapropiados.


Aparte de la dificultad que debieron tener los cristianos en investigar, o quizás en ser bien informados sobre las fechas pascuales en un determinado año, el hecho de seguir un calendario lunar diseñado por ellos habría dispuesto en su contra tanto a judíos como a paganos, y seguramente también les habría sumido en inacabables disputas entre sí mismos.


El siglo II vio fuertes disputas sobre si la Pascua tenía que caer siempre en domingo o en cualquier día de la semana dos días después del 14 Artemision/Nisán, pero haber seguido un calendario lunar no habría hecho más que agravar estos problemas.


Estas divergencias eran interpretadas de distintas maneras entre los cristianos griegos de la parte oriental del imperio y los cristianos latinos en la parte occidental del mismo. Parece ser que los cristianos griegos quisieron encontrar una fecha equivalente a su 14 Nisán en su propio calendario solar y, dado que el Nisán era el mes en el que tenía lugar el equinoccio de primavera, eligieron el día 14 de Artemision, el mes en el que el equinoccio de primavera caía invariablemente en su propio calendario. Alrededor del 300 d.C., el calendario griego fue solapado por el romano y, como las fechas de principio y final de los meses en estos dos sistemas no coincidían, el 14 Artemision se convirtió en el 6 de abril.


No obstante, parece que los cristianos latinos del siglo II en Roma y África del norte querían establecer la fecha histórica en la que murió Jesús. En la época de Tertuliano [c.155 -220 d.C.] habían concluido que murió en viernes, 25 de marzo del 29. Como nota aparte, debo hacer constar que ello es imposible: el 25 de marzo del 29 no cayó en viernes, y la Víspera de Pascua judía en el 29 d.C. no caía en viernes ni en 25 de marzo, ni siquiera en el mes de marzo.


Edad Integral


Así pues, en el este, tenemos el 6 de abril y, en el oeste, el 25 de marzo. Llegados a este punto, debemos introducir una creencia que parece ser que se propagó en el judaísmo en el tiempo de Cristo, pero la cual, como no aparece en la Biblia, no han tenido presente los cristianos. Se trata de la "edad integral" de los grandes profetas judíos: la idea de que los profetas de Israel murieron en la misma fecha que la de su nacimiento o concepción.


Este conocimiento es un factor clave a la hora de entender por qué algunos de los primeros cristianos llegaron a la conclusión de que el 25 de diciembre fue la fecha del nacimiento de Jesucristo. Los primeros cristianos aplicaron esta idea a Jesús, con lo que el 25 de marzo y el 6 de abril no sólo eran las supuestas fechas de la muerte de Jesús, sino también las de su concepción o nacimiento. Existe alguna prueba fugaz de que al menos algunos cristianos en los siglos I y II consideraron el 25 de marzo y el 6 de abril como la fecha del nacimiento de Cristo, pero rápidamente prevaleció la asignación del 25 de marzo como la fecha de la concepción de Cristo.


Y es en este día, conmemorado casi universalmente entre cristianos como la Fiesta de la Anunciación, cuando el Arcángel Gabriel llevó la Buena Nueva de un salvador a la Virgen María, con cuyo consentimiento la Palabra de Dios ("Luz de Luz, Dios verdadero del Dios verdadero, nacido del Padre antes de todos los tiempos") se encarnó en su vientre. ¿Cuánto dura un embarazo? Nueve meses. Si contamos nueve meses a partir del 25 de marzo, es 25 de diciembre; si es a partir del 6 de abril, tenemos el 6 de enero. El 25 de diciembre es Navidad y, el 6 de enero, es la Epifanía.


La Navidad (el 25 de diciembre) es una fiesta de origen cristiano occidental. Parece que en Constantinopla fue introducida en el año 379 ó 380. De un sermón de San Juan Crisóstomo, que en su época fue un renombrado asceta y predicador en su nativa Antioquía, parece que ahí la fiesta se celebró por primera vez el 25 de diciembre del 386. Desde esos centros, se esparció por todo el Oriente cristiano y se adoptó en Alejandría alrededor del 432, mientras que en Jerusalén se asumió un siglo o un poco más después. Los armenios, solos entre las Iglesias cristianas antiguas, nunca la adoptaron, y hasta hoy llevan celebrando el nacimiento de Cristo, la adoración de los Reyes y el bautismo el 6 de enero.


Por su parte, las Iglesias occidentales fueron adoptando gradualmente la celebración de la Epifanía del este el 6 de enero, y Roma lo hizo entre el 366 y el 394. Pero en Occidente, esta festividad se presentaba normalmente como la conmemoración de la visita de los Reyes Magos al niño Jesús y, como tal, era una fiesta importante, pero no una de las más determinantes. Ello provocaba un fuerte contraste con la posición de la Iglesia oriental, donde sigue siendo la segunda fiesta más importante de la iglesia después de la Pascua.


En Oriente, la Epifanía es mucho más importante que la Navidad. La razón es que la festividad también celebra el bautismo de Cristo en el Jordán y el momento en que la Voz del Padre y el Descenso del Espíritu Santo manifestaron por primera vez a los mortales la divinidad del Cristo Encarnado y la Trinidad de las 3 Personas en un solo Dios.


Una fiesta cristiana


Así pues, parece que el 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Cristo no está en absoluto en deuda con las influencias paganas en las prácticas de la Iglesia durante o después del tiempo de Constantino. Es totalmente improbable que fuera la fecha exacta del nacimiento de Cristo, pero surgió estrictamente de los esfuerzos de los primeros cristianos latinos para averiguar la fecha histórica de la muerte de Cristo.


En cambio, la fiesta pagana que instituyó el emperador Aurelio en esa fecha, en el año 274, no sólo fue un esfuerzo para utilizar el solsticio de invierno con el objetivo de hacer una declaración política, sino que, casi con toda certeza, fue también un intento de dar un sentido pagano a una fecha ya importante para los cristianos romanos. A su vez, los cristianos podrían más tarde volver a adoptar la fiesta del "Nacimiento del Sol Invicto" para referirse, en memoria del nacimiento de Jesús, a la ascensión del "Sol de la Salvación" o el "Sol de la Justicia".


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William J. Tighe es corresponsal de TOUCHSTONE y profesor adjunto de la Universidad de Muhlenberg. Para los interesados, recomienda la lectura de Los Orígenes del Año Litúrgico de Thomas J. Talley. Un extracto de este artículo apareció en la listserve (lista de distribución de correo electrónico) Virtuosity. El original en inglés está aquí

http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=7011&id_seccion=11


sábado, 22 de noviembre de 2008

Historia del Santo Grial


Descripción material.

Está formado por la copa propiamente dicha, el pié y una estructura de oro con dos asas que los une. El conjunto mide 17 centímetros de altura y la copa propiamente dicha es de forma semiesférica, con un diámetro de 9 centímetros y constituída por ágata llamada cornerina oriental, de color rojo obscuro cuyo estudio arqueológico muestra que fué labrada en su taller de Palestina o Egipto entre el siglo IV a.c. y el primero de nuestra era. Debajo de la copa, están la vara, con su nudo, y las asas, todo ello de oro y con primorosos adornos burilados de gusto griego que demuestran gran antigüedad. El pie es, al parecer, de concha, reforzado con armadura también de oro, adornada con dos rubíes, dos esmeraldas y veintiseis perlas, en vez de las veintiocho que tenía antes, pues se perdieron dos. El rigor arqueológico obliga a observar que estos adornos fueron sobrepuestos en los siglos XIII a XIV.

El Santo Cáliz en tiempos de Cristo

Dicen los Santos Evangelios que, llegado el día en que había de sacrificarse el cordero pascual, Jesucristo se reunió con sus discípulos en casa del Padre de Familia, quien, según algunos comentaristas, era un noble y acaudalado varón llamado Chusa . Allí celebró la cena ritual de los judíos, tras la cual y, después de lavar los pies a sus discípulos, Jesús realizó la institución de la Eucaristía, para lo cual se proveyó de pan ázimo y de un cáliz.

El Santo Cáliz en los albores de la Cristiandad.

Este Vaso de suma trascendencia no pudo ser olvidado tras la muerte del Redentor, tanto más cuanto los discípulos se reunieron varias veces en el Cenáculo. Así se explica de modo natural de el Santo Cáliz apareciese en Roma, llevado probablemente desde Jerusalem por San Pedro, cabeza de la Iglesia. Transcurrieron, pues, dos siglos y medio, durante los cuales el fervor de los cristianos no dejaría de posarse en reliquia tan singular y existen claros indicios de que el cáliz con que los pontífices de los primeros tiempos de la Iglesia celebraron la misa en el mismo que usó Jesus en el Cenáculo. Al cabo de dicho tiempo, el emperador Valeriano desencadenó una violentísima persecución contra el cristianismo, en la que pereció martirizado el Papa Sixto II. El Pontífice, antes de morir, entregó las reliquias, las alhajas y el dinero a su diácono Lorenzo, natural de Huesca, quien también fué martirizado, no sin que antes enviara a la ciudad natal el Cáliz de la Eucaristía acompañado de una carta suya. Ocurría todo ello el año 258 o, según algunos autores, el 261.

El Santo Cáliz en España.

Insignes historiadores de Aragón hacen constar la permanencia de la preciadísima Copa en Huesca durante los subsiguientes siglos, hasta que, invadida España por los musulmanes, el obispo de Huesca, llamado Audeberto, hubo de abandonar, por el año 713, su sede episcopal para refugiarse, con los bienes que pudo salvar y, desde luego, con el Santo Cáliz, en la cueva del monte Pano donde vivía el ermitaño Juan de Atarés; lugar en que posteriormente se fundó y se desarrolló el monasterio de San Juan de la Peña; lugar en que surgió un núcleo de hombres esforzados que acometieron la reconquista contra los mahometanos.

La literatura grialica medieval.

Tuvo esta lucha caracteres épicos, que no dejaron de ser aprovechados para la creación literaria, ya que, según reputados historiadores de la literatura, constituyen el origen o la fuente de poemas tan célebres como los de Cristián de Troyes o Wolfram de Eschenbach , con su héroe Parceval o Parzival, que es posteriormente al Parsifal de Ricardo Wagner. En todos estos poemas hay un Vaso maravilloso, al que se denomina Graal o Grial y cuya relación con el Santo Cáliz es fácil comprender.

El Santo Cáliz durante el Medievo.

Volviendo a lo puramente histórico, es de mencionar el auto testificado de 14 de diciembre de 1134, documento donde se consigna que entonces se custodiaba en dicho cenobio de San Juan de la Peña el Cáliz en que Cristo consagró su sangre. La portentosa reliquia, cuyo prestigio había brillado de manera tan evidente a través de los siglos, fué deseada por el rey de Aragón don Martín el Humano, quien, hallándose en Zaragoza, envió a San Juan de la Peña emisarios influyentes para que le obtuviesen el Vaso de la Ultima Cena. El documento de donación, que se conserva en Barcelona, fué otorgado en 26 de septiembre de 1399. En él se hace constar que el Santo Cáliz fué remitido desde Roma con una carta de San Lorenzo.

El Santo Cáliz en Valencia.

A partir de entonces, la reliquia tan adorable para toda la cristiandad fué custodiada en el palacio real zaragozano llamado de la Aljafería. De allí pasó, durante el reinado de don Alfonso el Magnánimo, al Palacio del Real, situado junto al río Turia, en la ciudad de Valencia, donde permaneció algún tiempo. Habiendo muerto mosén Antonio Sanz, capellán mayor de la capilla regia, el rey de Navarra, don Juan, como lugarteniente de su mencionado hermano don Alfonso, dispuso, en 1424, que las reliquias y otras joyas guardadas en el Palacio del Real, pasaran, para mayor seguridad, a la sacristía de la Catedral. Con este fin se extendió en 18 de marzo de 1437 el correspondiente documento, autorizado por dignatarios y funcionarios, donde se describía "el Cáliz en que Jesucristo consagró la sangre el jueves de la Cena" .

Desde aquella fecha, ha seguido en aumento la devoción al prodigioso Vaso.

Durante mucho tiempo se guardó en el Aula Capitular nueva de la Catedral de Valencia, donde se le tributaba culto. Modernamente, ha sido expuesto en el Aula Capitular antigua, llamada ahora Capilla del Santo Cáliz , que es una estancia de noble arquitectura gótica. El mencionado recinto -construido en el siglo XIV- conserva el ambiente de pasados siglos, a lo que contribuyen diversos objetos de significación histórica allí conservados.




Congreso sobre El Santo Grial

El Santo Cáliz venerado en Valencia debería ser declarado patrimonio de la humanidad, ya que aunque no se pudiese determinar con exactitud si fue o no el cáliz de Cristo en la Última Cena, existen numerosas pruebas de su influencia en la literatura y en la historia de Europa.

Esta es una de las principales conclusiones del Congreso Internacional "Valencia, la ciudad del Santo Grial", celebrado en esta ciudad española, en cuya catedral se custodia el Santo Cáliz que la tradición asocia con la institución de la Eucaristía.

El congreso se celebró en la Universidad Católica de Valencia los pasados 7, 8 y 9 de noviembre, y estaba organizado por arzobispado de Valencia, el Cabildo metropolitano de la catedral, la Universidad Católica de Valencia, el Centro Español de Sindonología, la Real Hermandad y la Cofradía del Santo Cáliz.

En él han participado numerosos expertos de varios países, que han aportado diversas pruebas sobre el rastro que esta reliquia ha ido dejando en la historia y en la literatura, desde su traslado a España desde Roma, según la tradición, por el mártir Lorenzo el año 258.

Según los datos que existen en la actualidad, afirman, la reliquia de Valencia es, por la documentación existente y las pruebas aportadas, la que más posibilidades tiene de ser el Grial auténtico.

Un cáliz singular

Se trata de un cáliz formado por una copa de ágata rojo oscura, según el primer estudio arqueológico realizado por Antonio Beltrán, catedrático de Arqueología de la Universidad de Zaragoza, en 1959.

Según este estudio, que Beltrán ratificó en 1984, esta copa está hecha con un tipo de ágata llamada "cornerina oriental", con vetas en forma de llamas, y por la factura y el material procede seguramente de un taller de Palestina, Siria o Egipto entre el siglo IV a.c. y I d.C. Los añadidos posteriores, como las piedras preciosas y la armadura, datan del siglo XIII o XIV.

Precisamente el material utilizado muestra más visos de credibilidad que imágenes como las del cine han transmitido sobre el Grial. El presidente del Centro Español de Sindonología (CES), Jorge Manuel Rodríguez, explicó durante el congreso que se ha mostrado siempre en las películas "un Santo Grial de madera, cuando ese material no podía cumplir las normas de purificación de los judíos".

De hecho, añadió, "en el Museo Británico de Londres hay cálices de piedra similares de hace dos mil años".

La cuestión es, según los investigadores, si ese cáliz es el mismo que Cristo sostuvo en sus manos en la Última Cena, y cómo apareció en Roma, en Huesca y posteriormente en Valencia. Si el cáliz llegó a Roma desde Jerusalén afirman los expertos, lo más probable es que lo llevara el mismo Apóstol Pedro.

Al respecto, el presidente de la comisión de Liturgia del arzobispado de Valencia, Jaime Sancho, presentó por primera vez en público un hallazgo que daría a entender que los primeros papas celebraban la Eucaristía con el mismo cáliz que Jesús había utilizado.

Sancho explicó en su intervención que en el Canon Romano, que data del siglo II, a diferencia de otras plegarias y de los cánones orientales, dice textualmente en el momento de la consagración: "y tomando en sus santas y venerables manos este cáliz glorioso", en lugar de "el cáliz".

Esta y otras pruebas aportadas por Sancho, que es canónigo celador del culto del Santo Cáliz de la Catedral y catedrático de la facultad de Teología de Valencia, muestran la existencia en Roma de un cáliz singular.

Esta opinión la comparte el profesor de Historia Antigua de la Universidad de Valencia José Vicente Martínez, quien explicó que precisamente el valor que se concedía a aquella reliquia explica que el Papa Sixto II, poco antes de ser martirizado en Roma durante la persecución de Valeriano, la confiara al diácono Lorenzo.

Una de las ponentes, la investigadora estadounidense Janice Bennet, doctora en literatura española y vinculada al Centro Español de Sindonología, hizo referencia, por su parte, a un documento del siglo VI, sobre la historia del mártir Lorenzo, a quien el Papa Sixto II le entregó el Santo Grial para protegerlo de la persecución del emperador Valeriano.

Este manuscrito es obra de san Donato, y está custodiado en la Biblioteca Nacional de Madrid. Bennet ha realizado un estudio sobre el mismo que muestra también que Lorenzo era originario de Valencia, y no de Huesca, como habitualmente se cree.

En España

Sobre la presencia del Cáliz en Aragón, consta su presencia en algunos anales, y especialmente, la retirada del obispo de Huesca, Audeberto, de su sede episcopal en el año 713 ante la invasión musulmana, y su refugio en la cueva del monte Pano, donde vivía el ermitaño Juan de Atarés. En esta gruta se fundó posteriormente el monasterio de San Juan de la Peña, el lugar donde el Cáliz fue custodiado durante la Edad Media.

El profesor de Historia del Arte de la Universidad Católica de Valencia y de la Universidad Jaume I de Castellón, Vicent Zuriaga, presentó otro hallazgo, el de una serie de pinturas románicas en Taüll, Ginestarre y Burgal, cuyos motivos no existen en ningún otro país de Europa.

"Se trata de frescos románicos, la mayoría del siglo XII, que se encuentran en iglesias y monasterios situados en zonas pirenaicas de España y que representan a la Virgen sosteniendo un cáliz llameante, lo que nos lleva a pensar que es el Santo Grial", explicó.

Por otro lado, el antropólogo alemán Michael Hesemann, que ha estudiado las leyendas del Grial de Chrétien de Troyes, y del Parsifal de Wolfram von Eschenbach, asegura que los datos contenidos sobre la localización del Grial concuerdan con la forma del cáliz de Valencia, e incluso con la orografía y los personajes vinculados al monasterio de San Juan de la Peña.

Para Hesemann, "a diferencia de lo que muchos piensan, las leyendas griálicas no comenzaron con los relatos anglosajones del rey Arturo, sino en la arraigada tradición que dice que el cáliz de la Última Cena ya estaba en España en la Edad Media".

En Valencia

Posteriormente, hay varios documentos que atestiguan su traslado, a petición del rey Martín el Humano, al palacio de la Aljafería de Zaragoza, y posteriormente, durante el reinado de Alfonso el Magnánimo, a Valencia, primero al Palacio del Real y posteriormente a la misma catedral.

La documentación que acredita la entrega del Cáliz a Valencia en 1437 fue presentada por Vicente Pons, profesor de Ciencias y Técnicas Historiográficas de la Universidad de Valencia, además de canónigo y archivero bibliotecario de la catedral.

Corroboraron su opinión sobre la abundante documentación acerca del Cáliz los profesores Eduardo Mira, profesor de Sociología de la Universidad de Alicante y presidente de la Fundación Jaime II el Justo, y Amparo Cabanes, profesora de Historia Medieval de la Universidad de Zaragoza. Otra de las pruebas de su importancia es la devoción que ha existido desde hace siglos en Valencia hacia el santo Cáliz.

El sentido de la reliquia

Los investigadores fueron prácticamente unánimes en pedir que siga investigándose sobre el Cáliz con todas las técnicas que la ciencia ofrece actualmente, para determinar en lo posible su procedencia, aunque su valor religioso no dependa de ello.

Como puso de manifiesto Miguel Navarro, doctor en Historia Eclesiástica por la Universidad Gregoriana de Roma, el Santo Cáliz "no es un objeto mágico, sino consagrado por el uso de Jesús y por la fe que lo percibe como tal, lo que tiene un gran valor religioso, independientemente de que no pueda probarse con certeza científica absoluta que es el cáliz del Señor".

"En el caso de las reliquias de Cristo o las de los santos, no son un simple recuerdo, sino algo más valioso: una evidencia palpable de la realidad del acontecimiento humano o histórico sobre el que se basa nuestra fe, pues la salvación se da en la historia, en la carne", añadió.

Por otro lado, el conocido sacerdote Manuel Carreira, doctor en Ciencias Físicas por la Universidad de Washington, añadió que la ciencia y la fe "no se contraponen" pues "la fe en la presencia real del cuerpo y la sangre de Jesucristo en la Eucaristía es compatible con lo que nos dice la ciencia sobre el comportamiento de la materia".

En cualquier caso, precisó, "aunque la ciencia puede dar una explicación de todo ello, no puede demostrar nada literalmente acerca de lo que ocurre en la Eucaristía".

Navarro añadió al respecto que el Santo Cáliz, "en cuanto reliquia, está más allá de y por encima de la ciencia, porque su significado primordial pertenece al ámbito de la fe, lo que no quiere decir que nos acerquemos a él de un modo anticientífico o fundamentalista". Antes bien, "tenemos la obligación de estudiarlo científicamente en su materialidad".

El Papa Benedicto XVI utilizó el Santo Cáliz durante la Eucaristía con la que concluyó el Encuentro Mundial de las Familias, en Valencia (julio de 2006). También Juan Pablo II la utilizó en su visita a la ciudad en 1982.

Más información sobre este congreso: www.archivalencia.org y www.cofradiasantocaliz.es
Zenit

domingo, 19 de octubre de 2008

El Éxodo Descodificado: James Cameron defiende la historicidad de la historia de Moisés




“Los datos arqueológicos se alinean bien con la narración bíblica", dice el productor de Titanic con un documental sobre el Éxodo.


¿Realmente hubo un Moisés que dirigió a un pueblo hebreo a la libertad, consiguiendo que dejaran la esclavitud bajo el Faraón? ¿Hay datos históricos de ello? ¿Y las plagas? ¿Y el paso del Mar Rojo?

James Cameron, el oscarizado director de Titanic, piensa que lo que narra la Biblia encaja bien con diversos indicios arqueológicos y ha producido un documental de 3 millones de dólares. “Pienso que muchos creyentes, judíos y cristianos, verán la obra y les parecerá fascinante”, ha declarado el cineasta a THE MIAMI HERALD.

El éxodo de Egipto y los exégetas escépticos

Muchos exégetas “racionalistas” han repasado una y otra vez los textos bíblicos intentando darles una interpretación que pareciese más “aceptable”. Algunos no soportan los milagros y otros no soportan la historia de un pueblo que consigue su liberación (quizá porque la consiguen con milagros). Hay un chiste que se cuenta en los ambientes teológicos.

Un grupo de cristianos alaba a Dios con grandes voces. Llega un teólogo revisionista y les pregunta:
-“¿Por qué cantáis así, tan contentos?”
-“Nos maravilla el poder de Dios”, responden, “porque Dios abrió el Mar Rojo para que su pueblo cruzase y fuese libre”.
-“Sois muy ignorantes; los exégetas sabemos que no era el Mar Rojo, sino un charco que ni cubría ni nada; así que pasaron sin mojarse.”
Los cristianos quedan un momento abatidos, pero enseguida se ponen a cantar y a alabar a Dios, de nuevo con grandes voces.
-“¿Y ahora, por qué tantas alabanzas?”, pregunta el sesudo exégeta.
-“Nos maravilla el poder de Dios”, responden, “porque aquello era un charco que ni cubría ni nada y sin embargo ¡¡¡allí se ahogó el ejército del Faraón!!!”.


Viendo el panorama teológico de los estudiosos escépticos con los textos antiguos, C.S.Lewis (el filólogo converso autor de Crónicas de Narnia y Mero Cristianismo) diría con cierto asombro ya en 1959: “en todas las áreas con excepción de la teología se ha robustecido vigorosamente el escepticismo ante el escepticismo. No pretendo atenuar en ustedes el escepticismo. Pero no lo reserven sólo para la Biblia y los credos religiosos, procuren dudar de otras cosas.” Por ejemplo, tiene sentido dudar también de cierta exégesis.

El entusiasmo arqueológico de James Cameron

“Titanic trataba de historia y arqueología”, dice James Cameron, “es la historia reconstruida de lo que pasó esa noche, la historia del incidente y la arqueología del naufragio lo que me atrajo del proyecto. Siempre me han gustado los lugares de antiguas ruinas griegas y romanas”.

Por eso, Cameron ha disfrutado viajando a Egipto y a Grecia para filmar The Exodus Decoded (El Éxodo Descodificado), que se ha emitido en el History Channel. Su guía ha sido el guionista y director del documental, Simcha Jacobici, que es quien ha seleccionado y reunido los indicios arqueológicos.

Jacobici acudió a Cameron con entrevistas de arqueólogos defendiendo que las diez plagas que sacudieron Egipto y forzaron al Faraon a liberar a los hebreos sucedieron de verdad, y pueden explicarse por una erupción catastrófica en la isla griega de Santorini.

Habría sido un desastre no muy distinto a la erupción en la cercana isla de Thera que siglos antes fue probablemente causa de la destrucción de la civilización minoica en Creta. Los ríos de sangre, la muerte de los primogénitos, etc... pueden relacionarse con una catástrofe así.

“Esa explicación era fascinante y lentamente él me absorbió para el proyecto”, dice Cameron. “Realmente la película es de Simcha, fue su genio lo que encontró todos los indicios y los juntó”.

Más indicios para el documental: una miniatura de oro que parece representar el Arca de la Alianza, unos jeroglíficos en piedra que parecen contar la huída de los hebreos (desde el punto de vista del Faraón), la momia bien preservada de Ahmose (Ahmosis, “hermano de Moisés”), quizá el Faraón de la historia bíblica...

“Ver la momia de un verdadero faraón, muy probablemente el que menciona la Biblia, allí en el Museo del Cairo... tocarla y mirarla, da una especie de respeto y misterio, muy atractivo”, explica Cameron.

“¿Vendrán arqueólogos debatiendo partes de esto? Sí, pienso que quizá desmonten alguna parte pequeña, pero en su mayoría creo que Simcha ha dado en el clavo”, señala Cameron convencido.

¿Y las implicaciones teológicas?


“No soy teólogo, lo que me interesa es el aspecto arqueológico. La arqueología trata de cultura, y un aspecto importante de la cultura es la religión. Miraría a la Biblia como un documento que ha sobrevivido, un documento de apoyo a esta investigación. Si tu perspectiva es más religiosa, puedes ver el documental como una evidencia que, de hecho, no necesitabas. O puedes encontrarlo fascinante, como documentación física de lo que ya sabías.”


domingo, 13 de julio de 2008

El tabernáculo



En este video podeis ver una recontrucción del Tabernaculo, para hacer una visita guiada por el recinto sagrado, podeis seguir este link,donde encontrareis una descripción de todos sus elementos.

http://www.almas.com.mx/tabernaculo/tabernaculo.html

sábado, 7 de junio de 2008

domingo, 1 de junio de 2008

¿Qué fue la estrella de Oriente?



La estrella de Oriente se menciona en el evangelio de San Mateo. Unos magos preguntan en Jerusalén: "Dónde está el Rey de los Judíos que ha nacido? Porque vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle" (Mt 2,2).


Los dos capítulos iniciales de los evangelios de San Mateo y San Lucas narran algunas escenas de la infancia de Jesús, por lo que se suelen denominar "evangelios de la infancia". La estrella aparece en el "evangelio de la infancia" San Mateo. Los evangelios de la infancia tienen un carácter ligeramente distinto al resto del evangelio. Por eso están llenos de evocaciones a textos del Antiguo Testamento que hacen los gestos enormemente significativos. En este sentido, su historicidad no se puede examinar de la misma manera que la del resto de los episodios evangélicos. Dentro de los evangelios de la infancia, hay diferencias: el de San Lucas es el primer capítulo del evangelio, pero en San Mateo es como un resumen de los contenidos del texto entero. El pasaje de los Magos (Mt 2,1-12) muestra que unos gentiles, que no pertenecen al pueblo de Israel: descubren la revelación de Dios a través de su estudio y sus conocimientos humanos (las estrellas), pero no llegan a la plenitud de la verdad más que a través de las Escrituras de Israel.


En tiempos de la composición del evangelio era relativamente normal la creencia de que el nacimiento de alguien importante o algún acontecimiento relevante se anunciaba con un prodigio en el firmamento. De esa creencia participaban el mundo pagano (cfr Suetonio, Vida de los Césares, Augusto, 94; Cicerón, De Divinatione 1,23,47; etc.) y el judío (Flavio Josefo, La Guerra de los Judíos, 5,3,310-312; 6,3,289). Además, el libro de los Números (caps. 22­24) recogía un oráculo en el que se decía: "De Jacob viene una estrella, en Israel se ha levantado un cetro" (Nm 24,17). Este pasaje se interpretaba como un oráculo de salvación, sobre el Mesías. En estas condiciones, ofrecen el contexto adecuado para entender el signo de la estrella.


La exégesis moderna se ha preguntado qué fenómeno natural pudo ocurrir en el firmamento que fuera interpretado por los hombres de aquel tiempo como extraordinario. Las hipótesis que se han dado son sobre todo tres: 1) ya Kepler (s. XVII) habló de una estrella nueva, una supernova: se trata de una estrella muy distante en la que tiene lugar una explosión de modo que, durante unas semanas, tiene más luz y es perceptible desde la tierra; 2) un cometa, pues los cometas siguen un recorrido regular, pero elíptico, alrededor del sol: en la parte más distante de su órbita no son perceptibles desde la tierra, pero si están cercanos pueden verse durante un tiempo.


También esta descripción coincide con lo que se señala en el relato de Mateo, pero la aparición de los cometas conocidos que se ven desde la tierra no encaja en las fechas con la estrella; 3) Una conjunción planetaria de Júpiter y Saturno. También Kepler llamó la atención sobre este fenómeno periódico, que, si no estamos equivocados en los cálculos, pudo muy bien darse en los años 6/7 antes de nuestra era, es decir, en los que la investigación muestra que nació Jesús.


Francisco Varo



lunes, 1 de octubre de 2007

La tumba de Herodes el Grande


Por el historiador del s.I Flavio Josefo se sabía que estaba en la fortaleza del Herodion, pero anteriores excavaciones fracasaron.

Fue realmente un rey grande. Pero también muy cruel. Vasallo y colaborador de los romanos, de sangre idumea (no hebrea), amante de la cultura y lujos helénicos, el pueblo judío le odiaba y durante la rebelión de Bar Koshba (66dC-70dc) probablemente destruyeron y despojaron su sarcófago. Los pedazos de éste se acaban de encontrar en la fortaleza del Herodion, que es donde escribió el historiador Flavio Josefo en el s.I que se le enterró, según su libro "La Guerra de los Judíos".

Herodes el Grande es conocido hoy en el mundo entero por su relación con un Niño de Belén al que intentó asesinar. Cuenta el Evangelio cómo dio orden de matar a todos los niños de la zona, esperando acabar con el rey de los judíos profetizado. San José fue avisado por un ángel para huir a Egipto con María y el pequeño Yeshuá (Jesús) y también un ángel le avisó para que volviera cuando el viejo rey murió.

La matanza de unos niños desconocidos no está registrada en otros documentos de la época pero podía ser perfectamente. Herodes tuvo 10 esposas -no todas al mismo tiempo- y más de una docena de hijos, de los cuales mató a bastantes por temor a conspiraciones, rebeliones y traiciones contra él.

Con Marco Antonio y Cleopatra

Herodes supo capear todo tipo de temporales. En la Guerra Civil entre Octavio (Cesar Augusto) y Marco Antonio y Cleopatra, apoyó a Marco Antonio, consiguiendo evitar que éste regalase Judea a la famosa reina egipcia que le tenía enamorado. Cuando Octavio ganó la guerra y se convirtió en el primer emperador romano y señor indiscutido del Mediterráneo, Herodes se le entregó con una cuerda al cuello. Octavio comprendió que no le causaría problemas y decidió mantenerle en el poder y ampliar sus territorios en Palestina, como a otros reyezuelos que hacían de tapón con el enemigo en Persia.

Emprendió enormes edificaciones, como la ampliación colosal del Templo de Jerusalén, que dio trabajo a carpinteros y constructores de todo el país durante décadas (incluyendo, probablemente, el taller de José y Jesús).

Odiado por los judíos a los que regía tiránicamente -por ser idumeo, de un pueblo árabe judeizado a punta de espada por los reyes Macabeos; también por ser colaborador con Roma- construyó una ciudad al lado del mar, Cesarea Marítima, para abrir sus dominios al Mediterráneo. Era una ciudad helenística, que los judíos ni pisaban al considerarla impura, cosmopolita, con gente de mil razas y el griego koiné como lengua franca; un puerto cosmopolita.
Muchos historiadores consideran que la mayor maravilla de Herodes fue el puerto de Cesarea, que aún hoy puede visitarse aunque la mayor parte está sumergido. No era un lugar de abrigo natural, pero él usó una innovadora fórmula de cemento rápido y encofrado submarino para levantar un puerto de la nada luchando contra el mar.

Constructor de fortalezas

También fortificó Judea, para protegerse de sus vecinos, a veces enemigos, los árabes nabateos, con capital en la ciudad comercial de Petra, excavada monumentalmente en la roca. Otros enemigos eran los partos, que ya en su juventud habían ocupado Jerusalén.

Entre las numerosas fortalezas que levantó, destacan la inexpugnable Massada y el Herodium. En este complejo, además de una fortaleza y unos palacios, preparó su tumba. Pero hasta ahora, aunque Flavio Josefo había escrito que en Herodium fue enterrado, no se había encontrado la tumba pese a varias excavaciones ya desde la Guerra de los Seis Días.

El hallazgo

El profesor Ehud Netzer, del Instituto de Arqueología de la Universidad Hebrea de Jerusalén, presentó el hallazgo en rueda de prensa el martes después de haber trabajado 35 años en el Herodium, a unos 15 kilómetros de Jerusalén.

Consiste por un lado en los restos de un sarcófago "único, casi sin precedentes, propio de un rey", de unos 2,5 metros de largo. Por el otro, la imponencia de unas estructuras construidas en el lugar como parte del complejo destinado a la sepultura. El mausoleo en el que se hallaba la tumba fue destruido hace siglos. Pero permaneció en pie el podio, cuyas características, según Netzer, son propias de la sepultura de Herodes.

"Las características de los vestigios del sarcófago, realizado en piedra ocre de Jerusalén adornada con rosetones, nos permitieron concluir que se trata del sarcófago de Herodes", confirmó Netzer. Las excavaciones del palacio del Herodium las comenzaron unos monjes franciscanos a finales de los años 50 y a partir de 1972 tomó el relevo un equipo de arqueólogos israelíes al mando de Netzer.

La investigación continuará, y a los arqueólogos les encontaría encontrar inscripciones, que por el momento no han aparecido.

Una muerte atroz

Las maldades de Herodes no quedaron sin castigo en vida. A su trágica historia familiar de traiciones y asesinatos, se le sumó en los últimos días una enfermedad terrible.

"Se adueñó de todo su cuerpo con múltiples dolores. La fiebre no era alta pero tenía un picor insoportable por toda la piel, dolores continuos en el intestino, una inflamación en los pies como la de un hidrópico, el vientre hinchado y una gangrena en su pene que producía gusanos. Además sufría asma, dificultades para respirar y espasmos en todos los miembros de su cuerpo", dice Josefo en La Guerra de los Judíos, I, 656.

Como la enfermedad arreció después de haber ejecutado unos judíos piadosos, diversos profetas y hombres de fe aseguraron, como recoge Josefo, que era un castigo de Dios.

Por su parte, Herodes quería que a su muerte un gran lamento llenase el país:

"Reunió a los personajes más destacados de cada una de las aldeas de toda Judea y ordenó encerrarlos en el llamado hipódromo. Llamó a su hermana Salomé y a su marido Alexas y les dijo: "sé que los judíos van a celebrar con una fiesta mi muerte; sin embargo, podré ser llorado por otros motivos y podré tener un brillante funeral, si vosotros atendéis mis recomendaciones. En cuanto yo muera enviad a los soldados contra estos hombres que están aquí guardados y matadlos, para que así toda Judea y todas las familias lloren a la fuerza por mí". (Fl. Josef., op. cit., I, 660).

Hizo matar a su hijo Antípatro, designó heredero a su hijo mayor Arquelao (también muy cruel, de él huiría José y su su familia retirándose a Nazareth), y murió tras 34 años de reinado (37 si contamos desde que los romanos le reconocieron el título).

Por suerte, no se cumplieron sus órdenes de masacrar a los prisioneros del hipódromo. En cambio,

"se encargaron los funerales del rey. Arquelao no escatimó ningún lujo. El féretro era de oro con piedras preciosas, la tela era de púrpura bordada, en ella estaba el cuerpo envuelto también en púrpura. En la cabeza tenía una diadema, sobre ella una corona de oro y en la mano derecha el cetro. Alrededor del féretro estaban sus hijos y el grueso de sus familiares, detrás los lanceros, el batallón tracio, los germanos y los galos, todos ellos con su equipamiento de guerra. El cadáver fue acompañado a lo largo de setenta estadios hasta el Herodium, donde se le enterró según sus disposiciones. Así fue el final de Herodes."

Décadas después, los rebeldes de la Guerra Judía entrarían y saquearían su tumba. Del oro y la púrpura no queda nada. Y un reyezuelo judío de importancia regional es noticia en todo el mundo porque se recuerda que intentó matar un niño en Belén.

¿Existe alguna confirmación de los eventos narrados en la Biblia en otras fuentes que no sean la misma Biblia?


Los eventos más documentados a nivel mundial se describen en Génesis los capítulos 6 al 9. Un considerable numero de manuscritos babilonios descubiertos recientemente describen similitud de eventos.

La lista de reyes de Sumeria (cuya imagen se muestra arriba), por ejemplo, lista a los reyes que gobernaron por largos periodos de tiempo y como una enorme inundación azotó a la tierra.
Siguiendo con el diluvio, los reyes de Sumeria dominaron por periodos más cortos. Este mismo patrón se observa en la Biblia cuando leemos que el hombre poseía un nivel más alto de longevidad antes del diluvio y uno más corto después. La tablilla número 11 de la historia épica de Gilgamesh habla de una arca y como muchos animales fueron puestos ahí; habla acerca de los pájaros que fueron enviados durante el diluvio, de cómo el arca quedó varada en una montaña y del sacrificio que se realizó cuando la arca tocó tierra.

La historia de Adapa narra una prueba de inmortalidad que involucra al diluvio muy similar a la historia de Adán y Eva en el jardín del Edén.

Las tablillas sumerias registran la confusión de lenguas registrada en la Biblia (Génesis 11:1-9) El relato sumerio narra que hubo una época cuando todos los seres humanos hablaban una sola lengua. El lenguaje fue confundido por el dios Enki, señor de la sabiduría. Incluso los babilonios poseen un relato similar en el que los dioses destruyen una torre y confundieron en lenguaje de los hombres.

Otros ejemplos de confirmación de eventos bíblicos se muestran a continuación:

-Campaña militar en Israel del Faraón Sisac (1 Reyes 14:25-26) registrada en los muros del Templo de Amun en Thebes, Egipto.

-Revuelta de Moab contra Israel (2 Reyes 1:1; 3:4-27) registrada en una inscripción de la Meca.

-La caída de Samaria (2 Reyes 17:3-6,24; 18:9-11) por Sargon II, rey de Asiria, registrado en los muros de los restos de su palacio.

-Ataque de Asdod por ordenes de Sargon II (Isaías 20:1) registrado en los muros de su palacio.

-La campaña del rey asirio Senaquireb contra Judá (2 Reyes 18:13-16) registrado en el Prisma de Taylor.

-La siega de Senaquireb (2 Reyes 18:14, 17) registrada en los relieves de Lachish.

-El asesinato de Senaquireb por sus propios hijos (2 Reyes 19:37) registrado en los anales de su hijo Esarhaddon.

-La caída de Nínive como fue profetizada por los profetas Nahúm y Sofonías (Sofonías 2:13-15) registrada en la tablilla de Nabopolasar.

-La caída de Jerusalén por Nacubodonosor, rey de Babilonia (2 Reyes 24:10-14) registrado en las crónicas de Babilonia.

-Cautividad del rey de Judá en Babilonia (2 Reyes 24:15-16) registrado en las crónicas de Babilonia.

-La caída de Babilonia por los Medos y los Persas (Daniel 5:30-31) registrado en la Esfera de Ciro.

-Liberación de los cautivos en Babilonia por Ciro el Grande (Esdras 1:1-4; 6:3-4) registrado en la Esfera de Ciro.

-La existencia de Jesucristo registrada por Flavio Josefo, Suetonio, Talo, Pliny el joven, el Talmud y Luciano.

-El desalojo de los judíos de Roma durante el reinado del emperador Claudio (Hechos 18:2) registrado por Suetonio.

MAS INFORMACION ACERCA DE LA LISTA DE REYES SUMERIOS
Hay más de 16 fragmentos y una copia temprana de la lista de Reyes Sumerios encontrada en diferentes partes y tiempos. El primer fragmento fue descubierto en la librería del templo en Nippur, Iraq al inicio del siglo y fue publicado en 1906. La copia más completa, el prisma de Weld-Blundell fue comprada en un mercado de antigüedades luego de la Primera Guerra Mundial y actualmente se encuentra en el Museo Ashmolean en Oxford, Inglaterra.
Para una explicación detallada de la lista de Reyes Sumerios y la Biblia lea "La lista de Patriarcas Antediluvianos y los Reyes Sumerios" por Raúl López, en la revista técnica CEN 12(3) 1998, pp. 347-57.

viernes, 14 de septiembre de 2007

¿De qué manera han verificado los descubrimientos arqueológicos la veracidad de la Biblia?


A través de los años muchos de los criticismos han sido dirigidos hacia la Biblia para desvirtuar su confiabilidad histórica. Algunos de esos criticismos están basados en la falta de evidencias de fuentes externas que confirmen el registro bíblico. Puesto que la Biblia es un libro principalmente sobre asuntos religiosos, muchos eruditos aducen que no es completamente imparcial y por lo tanto no es confiable a menos que se tengan evidencias extrabíblicas externas comprobables. En otras palabras, en el concepto de los críticos, la Biblia es culpable hasta que se pueda demostrar su inocencia, y la falta de evidencias externas coloca la Biblia en un estado de duda.

La norma utilizada para determinar la veracidad de los registros bíblicos es aplicada de muy diferente manera a la utilizada generalmente con otros documentos antiguos, aún cuando estos, casi siempre, también contienen ciertos elementos de religión. Normalmente todo documento se considera verídico, a menos que las evidencias presentadas muestren claramente lo contrario. Aún cuando no es posible verificar cada incidente de la Biblia, los descubrimientos arqueológicos desde mediados del siglo XIX han demostrado la confiabilidad y la autenticidad de la narrativa de la Biblia. Aquí presentamos algunos ejemplos.

El descubrimiento de los archivos de Ebla en el Norte de Siria en 1970 ha demostrado que lo narrado en las escrituras bíblicas referente a los patriarcas es completamente posible. Algunos documentos escritos sobre tablas de barro alrededor del año 2300 A.C. demuestran que nombres y lugares mencionados en la época de los patriarcas son reales. El nombre "Canaan", nombre que algunos críticos, alguna vez, dijeron que no había sido utilizado en esa época, y que estaba usado incorrectamente en los primeros capítulos de la Biblia, es usado en la tabla de Ebla.

La palabra tehon "tehon" ("El Abismo") en Génesis 1:2 se decía que era una palabra de acuñado posterior, lo cual, según los críticos, demostraba que la historia de la creación fue escrita fue escrita en una época posterior, a la comúnmente aceptada. Sin embargo, la palabra "Tehom" ya formaba parte del vocabulario común en Ebla, el cual era usado unos 800 años antes de Moisés. Las costumbres antiguas mencionadas en las historias de los Patriarcas también han sido encontradas en tablas encontradas en Nuzi y Mari.

En un tiempo se creyó que la tribu de los Hititas fue sólo una leyenda de la Biblia, hasta que su capital, sus registros y archivos fueron hallados en Bogazkoy, Turquía. Muchos pensaron que las referencias a la fortuna de Salomón eran extremadamente exageradas. Documentos rescatados del pasado demuestran que la prosperidad de la antigüedad estaba concentrada en el rey y Salomón y que es completamente posible. Hubo un tiempo en que se rechazó la existencia del rey Sargón de Asiria, tal y como se narra de él en Isaías 20:1, porque el nombre no era mencionado en ningún otro documento. Sin embargo, el palacio de Sargón fue descubierto en Khorsabad, Iraq. El evento narrado en Isaías 20, la captura de Asdod, fue registrado para la posteridad sobre los muros del palacio. Lo que es más, existe un fragmentos de una estela en donde se registra la victoria fue hallada allí mismo, en Asdod.

Otro rey, sobre el cual también existía duda de su existencia, era Belsasar, el rey de Babilonia, quien es mencionado en Daniel 5. El último rey de Babilonia fue Nabonidus, de acuerdo con la los registros históricos. Las tablas encontradas muestran que Belsasar fue el hijo de Nabonidus, quien fungió como co-regente de Babilonia. Así que, Belsasar tenía la autoridad suficiente para otorgar a Daniel convertirlo en "el tercer gobernante del reino" (Daniel 5:16), el privilegio más alto disponible, por haber leído la escritura en la pared. Así que aquí, una vez más nos damos cuenta de la naturaleza de "testigo ocular" que los registros de la Biblia tienen, tal y como lo hacen resaltar los recientes descubrimientos de la arqueología.