lunes, 14 de julio de 2008

'Las mujeres y Jesús', de Henry Froment-Meurice


No se puede encontrar nada en Cristo que sitúe a la mujer por debajo del varón.

La relación de Jesús con las mujeres es objeto de especial atención en nuestro tiempo. No sólo se ocupa de ello la “Teología feminista” sino que, de manera recurrente aparece en conversaciones y es, en fin, objeto de interés e inquietud intelectual para muchos.

El autor de este libro parte de los hechos. Es lo más razonable. Por eso indaga si los Evangelios, que nos reportan la vida de Jesucristo y son el documento por excelencia que nos permite conocerlo, tratan sólo de hombres. Es claro que no es así.

Durante toda su vida, tal como nos es narrada (y es importante señalar que sea así, porque los evangelios no recogen exhaustivamente los hechos y dichos de Jesús), aparecen numerosas mujeres.

Desde las mujeres que Mateo sitúa en la genealogía, a tantas otras como la samaritana, la mujer cananea que intercedió por su hija, la adúltera que querían lapidar, las hermanas de Lázaro, las diferentes Marías que formaban casi parte de su séquito y, sobre todo, la su Madre, a la que se dedican dos capítulos, en sus aspectos de Virgen y Madre.

Henry Froment-Meurice ha escrito un libro que parece sencillo y que, sin embargo, conforme uno lo va leyendo, descubre que está muy pensado. No sólo por el acertado tratamiento de los textos sino también por el equilibrio en los juicios y, por supuesto, por el detalle que aportan algunas historias extraídas de la literatura apócrifa o de las antiguas leyendas cristianas.

Es un libro de lectura suave que evita la polémica para centrarse en el estado de la cuestión. Pero, al hacerlo, nos mueve a fijarnos más y reflexionar sobre la especial atención que Jesús dispensó a las mujeres.

Ciertamente tuvo con ellas un trato que, ya en lo humano, iba contra las costumbres de la época. En Jesús se nos muestra como, a los ojos de Dios, hombre y mujer tienen la misma dignidad y ambos son objeto del afecto de su corazón y, por supuesto, de su redención. Nada, en Cristo, se puede encontrar que sitúe a la mujer por debajo del varón.

Es desde ese exquisito trato que Jesús dispensa a las mujeres de su tiempo que, también, debe uno acercarse a la conciencia de la Iglesia de que sólo pueden ordenarse sacerdotes los hombres.

El tema, aludido por el autor recordando las recientes enseñanzas de Juan Pablo II y Benedicto XVI, no puede abordarse desde las modernas ideologías de género, sino someterlo a la mirada global del evangelio.

Este libro nos ayuda a fijarnos en todas esas mujeres que se encontraron con Jesús a lo largo de su vida. Mirando el cuadro completo es posible entrar en una reflexión serena, en la que desaparecen las oposiciones y enfrentamientos y se observa, la misericordia condescendiente de Dios hacia todos los hombres. Un amor que es salvador y transformador.


comentario de Anastasio López extraido de forumlibertas.com

LAS MUJERES Y JESÚS
Henry Froment-Meurice
Monte Carmelo
Burgos 2007
172 páginas

4 comentarios:

Laura de Nava dijo...

Muy interesante y completo... Me recuerda un artículo que leí sobre San Pablo el cual era considerado misógino, creo que más que eso era pues su entorno cultural, como buen hebreo-israelita lo más común era que tuviera ciertas reservas hacia las mujeres. Ahora digo yo, de forma un poco controvertida, si en la biblia la mujer llegaba a ser diaconisa porque esa figura desaparece en el rito occidental? Un abrazo.

Jose Menchon dijo...

Hola Laura,
Gracias por tu comentario. Te adjunto unos links sobre el tema :

http://www.corazones.org/sacramentos/orden_sac/diaconado_femenino.htm

http://www.corazones.org/sacramentos/orden_sac/diaconos_permanentes.htm

DE LA MANO DE TERESA DE JESUS dijo...

Realmente interesante para seguir reflexionando.

Un abrazo

Laura de Nava dijo...

Vuelvo a pasara hermanito. Espero que estés bien. La bendición a los chiquitos, un abrazo para tu esposa. Unidos en oración. Gracias por los links a ver si ahorita con las vacaciones puedo sentarme a estudiar un poco.